Contador gana una etapa de 117 km

Cuatro días ha estado la Vuelta por la Cordillera Cantábrica, y los cuatro días se ha fugado Alberto Contador en busca de la etapita que le diese un premio de consolación en su despedida del ciclismo, esa postergada desde mayo de 2006 y otoño de 2011. Al final, en la última oportunidad y en una etapa-chiste con 117 km. de recorrido, ha conseguido su victoria de consolación, la primera de la temporada, un día antes de que acabase.

Contador ha ido de menos a más en la carrera, siguiendo la lógica de un deporte de desgaste y resistencia como el ciclismo, y uno no entiende por qué se retira cuando él mismo se ve tan bien. Es como cuando Boogerd se retiró en 2008, y todavía reventaba al pelotón subiendo. Su compañero Freire lo dijo bien claro: “a lo mejor se retira porque no quiere seguir teniendo que hacer lo que hay que hacer para llegar a ese nivel”.… Leer más

 

La “autoregulación” del pelotón

Pocas cosas más aburridas en el ciclismo que una contrarreloj, y más en esta Vuelta donde Froome está dominando a su antojo. A pesar de perder bastantes segundos en el primer punto intermedio (km. 13 de un total de 40), después fue a ganar su segunda crono larga seguida en la Vuelta, tras la de 2016. El recorrido, que se había presentado como sinuoso, no lo fue tanto porque soplaba viento de culo, hasta el punto de marcar una media de 51´319 km/h.

Kelderman se quedó a 29″ -entró destrozado en meta, en contraste con el líder, sonriendo y con pintas de poder seguir 20 km. más- y Nibali, sorprendente tercero, a 57″, 2″ mejor que Zakarin y Contador, empatados a tiempo. Unas diferencias mucho menores de lo que se pensaba a priori, y en línea con una Vuelta que no termina de despegar en cuanto a sentenciar clasificaciones.

Tras haber cogido el liderato en la tercera etapa, Froome lidera con únicamente 1´58″ de ventaja sobre Nibali, un margen que se antoja muy escaso ante el dominio mostrado en carretera, y las dos etapas ganadas.… Leer más

 

La Vuelta ya tiene su monstruito de todos los años

Algunos esperaban grandes cosas de las tres etapas restantes en Andalucía, incluso del ciclo completo de cinco etapas en la gran comunidad autónoma del sur de España: tres finales en alto, fin de la segunda semana…y, realmente, lo único que ha pasado es que la carrera ha presentado a su monstruito de todos los años, el digno sucesor de la larga estela de Kascheskin, Velits, Mosquera, Horner….si algo diferencia a la Vuelta de las otras grandes no son sus rampas de garaje como finales de etapa, sino su inagotable capacidad para presentar nuevos y efímeros sputniks.

M. A López es un corredor ya glosado en su victoria en Calar Alto, y que presenta una trinidad de avalistas en triste conflicto con las expectativas que pueda generar: corre en un equipo dirigido por Vinokourov, la médica del equipo -investigada por la Operación Puerto- lo felicitó de manera personalísima con su primera triunfo en la Vuelta, y su representante es Vicente Belda.… Leer más

 

Andalucía recibe a la Vuelta como mejor sabe

Allá por agosto la estúpida cuenta de Twitter de @lavuelta decía que la carrera se decidiría en Andalucía, una pretensión algo boba y cateta considerando que no hay ninguna crono y que este año, a diferencia de otros más recientes con hasta ocho etapas en la regional meridional, solo había cuatro. Disputadas dos de las mismas, se puede decir que ninguna Vuelta se decidirá jamás en Andalucía, salvo aquella que dieron a un gallego en una crono final en Jerez de la Frontera, usando el helicóptero de la organización para molestar a Robert Millar, el legítimo vencedor no drogado de esa carrera.

Treinta años de aquel 1986, y nada ha cambiado ni en la zona, ni en la carrera. La organización sigue teniendo un favorito, y le ayudan con la moto y con lo que sea, y la zona sigue siendo un sitio de frontera entre Europa y África, donde suceden cosas que no se ven en todo el año de carreras ciclistas.… Leer más

 

Charcutería basta a 46 km/h

Charcutería basta a 46 km/h

Poco ha dado la mítica jornada etapa tras el día de descanso. Se nota que antes había habido una noche en Andorra, y donde esté el paraíso fiscal pirenaico, que se quite Murcia y todo lo que representa. Así lo ha sabido interpretar magníficamente Jose Joaquín Rojas, el corredor de la tierra mudado al Principado de la mafia rusa e italiana (además de catalana), famoso por su bajísima catadura moral, además de por no ganar ni a las chapas.

La última vez que apareció por este espacio fue con motivo de su descalificación colectiva en la CRE de la Volta de este año, y poco se puede añadir más, si acaso que su mala educación (que va desde decir que Franco es su personaje histórico más admirado, hasta sacar primeros planos del canalillo siliconado de su esposa), bien patente en todos y cada uno de sus actos, el último de ayer mismo, cuando descalificó a una persona por reprocharle un vídeo estúpido donde se saltaba varias normas de tráfico para hacer lo que mejor sabe hacer: el payaso.… Leer más

 

#quépenalodeAndorra

Ha venido bien que la última etapa antes del primer parón -aquí son parones, en las demás grandes son días de descanso- de la Vuelta a España fuese una mierda pinchada en un palo, hasta tal punto que se asistió, por vez primera, a un sprint lanzado en cuesta de burros, aunque no haya sido presentado como tal: de lanzador ejerció un inesperado Mikel Nieve, y de rematador Chris Froome.

El británico de la bilharzia corre la Vuelta contra sí mismo, y gusta de ir dejando sus miguitas en los sitios donde cayó derrotado, o donde había ganado. Si en 2015 se empeñó en volver a ganar en Peña Cabarga, este año ha querido brillar en Andorra (donde perdió la Vuelta 2015 por una caída) y ahora en Cumbre del Sol, donde se inició el dumoulinismo, en gran parte por dejar planchado un par de veces al gran tirano de la época.… Leer más

 

Samuel Sánchez da positivo por una sustancia conocida como BABAYU

Samuel Sánchez da positivo por una sustancia conocida como BABAYU

Samuel Sánchez tendría que haber cerrado su carrera deportiva en 2015, cuando auspició un libro hagiográfico reseñado aquí. Ya era un ciclista veterano, y había logrado en 2011 su mayor sueño como ciclista: ganar la Vuelta al País Vasco, región donde trabajó durante más de 15 años, y donde jamás aprendió una frase completa del otro idioma local. Un ejemplo de integración, especialmente en el ciclismo.

Sin embargo, se aferró al deporte en el que era profesional desde el año 2000, y donde pasó tras dos positivos: el primero por efedrina, luego de ganar de manera macabra la última etapa de la Vuelta a Bidasoa -una de las pruebas de aficionados más prestigiosas-, escapandose en el llano a cuatro km. del final. Era la #EPOGoldenAge, el problema es que esta sustancia todavía no se detectaba. Tras el oportuno paso por la nevera, incluyendo lloros y sollozos, volvió a dar positivo y se tiró el año 99 en blanco, para pasarlo muuy joven (22 años) con el Euskaltel.… Leer más

 

La Vuelta de Froome

Con sus cuatro Tour de Francia ya ganados (y 3 Dauphine y 2 Romandía) Chris Froome es ya uno de los grandes del ciclismo; es cierto que está lejos de las siete grandes vueltas como mínimo que tienen los más grandes de este deporte, pero el Tour es el Tour porque es el Tour: las cuatro rondas francesas lucen más que, por ejemplo, el Tour, los dos Giro y la Vuelta de Nibali, aun siendo el mismo número. El palmarés de Froome podría ser mucho más grande de no haber tropezado, una y otra vez, con su deseo de ganar la Vuelta, donde ha sido tres veces segundo y una cuarto, y  donde sale el sábado con la intención de ganar de una vez por todas.

Para Coppi la Vuelta nunca existió, y solo vino cuando era un viejo que se arrastraba por el pelotón en busca de flashes y dinero; para Anquetil fue una anécdota en su palmarés, igual que para Merckx: una única participación, una victoria; Hinault fue el primero de los verdaderamente grandes que honró la Vuelta, con dos victorias en otras dos participaciones; Indurain corrió la Vuelta mientras no ganó el Tour, y no pasó del segundo puesto: cuando dejó de ganar en Francia, volvió a la carrera española a la fuerza y acabó abandonando la prueba y el ciclismo, sin ganar ni siquiera una etapa en sus ocho participaciones; Contador solo ha venido a la Vuelta de rebote, y jamás ha defendido ninguno de sus títulos: en 2008 porque no lo quisieron en el Tour, en 2012 porque venía de su sanción por drogarse, en 2014 con la meseta tibial destrozada.… Leer más

 

La triste costumbre de alegrarse por el final del Tour

La triste costumbre de alegrarse por el final del Tour

Se cerró una de las ediciones más tristes que se recuerdan del Tour de Francia, y un suspiro de alivio resonó clamorosamente entre los aficionados que quedan a este deporte. Seguimos instalados en la era Froome-Sky, apenas diferente a la de Armstrong-UsPostal, y el tedio y el aburrimiento son las notas predominantes a lo largo de las tres semanas de competición adulterada, con etapas pactadas, montañas sin ataques y cronos jibarizadas.

Froome lleva siete años seguidos siendo primero o segundo de grandes vueltas por etapas, al menos una vez cada año. Empezó en aquella Vuelta de 2011, y acaba de cerrar su tercer Tour consecutivo. Es completamente indiferente que no haya logrado ninguna etapa y que sea su primera victoria del año: LeMond ganó así en 1990, y lo único importante es la victoria. Para eso ha trabajado todo el equipo, capaz de colar a un gregario a un solo segundo del podio, y de tener el liderato de la carrera durante 19 de los 21 días de la misma.… Leer más

 

Un segundo que nunca volverá

Qué bonita metáfora del Tour de Francia el estadio de balompié de Marsella vacío. Después de tres semanas de carreteras llenas, de un gentío sin fin y de auténticos fans que suben hasta sitios como el Izoard, apenas unos cuantos miles han querido ver la salida y llegada de la decisiva crono del Tour sentaditos en sus asientos. Fin de semana, día de playa, y una ciudad poco dada al ciclismo obran esta pésima imagen para el evento más importante del ciclismo, acrecentada por un horrible canto de La Marsellesa sin venir a cuento.

Menos mal que la ciudad quedó retratada con todas sus bellezas, porque la idea del estadio de fútbol -o meter a los ciclistas por el circuito de bólidos de Spa-Francochamps en la tercera etapa- es digna de lo que se está convirtiendo el Tour: mongoladas extradeportivas, escasa competición, general abierta hasta el último día, sin que haya realmente emoción.… Leer más