El Tour ya ha terminado

Ahora que es verano, prueben a quedarse mirando unos momentos a las hormigas. Al cabo de unos minutos, la sensación de que están recorriendo tu cuerpo está ahí, y se queda un tiempo. Es una sugestión, porque las hormigas están a sus labores y tienen mejores cosas de las que ocuparse. Yo, de tanto ver este Tour de Francia, he llegado a ver a Quintana atacando: tantas horas a rueda de Froome, tantos puertos subidos sin que pasase nada, y casi tengo la imagen latente del colombiano escorándose a un lado y lanzando un latigazo.

De hormiga. Ya estamos en la última semana del Tour y la carrera está acabada: murió en algún momento entre los Pirineos y los Alpes, y quedó rematada con la contrarreloj. Ahora está enterrada cerca de los 2000 metros de altitud de la impresionante subida a Emesson, un puerto al que tardará en volver el Tour porque está en Suiza, y porque ofrece unos problemas logísticos tremendos.… Leer más

Que acabe ya este Tour, por favor

Que acabe ya este Tour, por favor

Hay un dato tremendo de este soporífero, inaguantable Tour de Francia: sólo cuatro de los 13 primeros de la general, a falta de la última semana, han realizado algún ataque: Bardet, Yates, Aru y Froome. Mollema podría ser el quinto, pero los jueces no lo consideraron y lo ningunearon. El líder de la general ni siquera ha necesitado atacar en la montaña. ¿Para qué? No recibe ataques, tiene un equipo que lleva a todos al tran-tran, y en la crono hizo lo que se esperaba que hiciese. La mayor víctima, como siempre, es el ciclismo.

La crono por el Ardeche no fue nada fácil, con un recorrido mixto con dos subidas, un descenso complicado, tránsito de poblaciones y una inusual falta de público, con toda seguridad condicionado por el atentando de la víspera en Niza. Una crono rara, que parecía -por distancia, por público, por la zona- la tradicional de Dauphine y no la del Tour.… Leer más

Cuando el viento sopla las personas enloquecen

Cuando el viento sopla las personas enloquecen

Al parecer, existe relación entre los fuertes vientos y estados transitorios de locura y situaciones inusuales. ¿La imagen del farero o el marino loco? Sí, pero también estudios científicos más detallados sobre el efecto de los vientos intensos en determinadas zonas y sus habitantes. Seguramente esto no llegará muy lejos, pero ayer se desató un fuerte viento de tramontana en el sudeste francés, y han pasado sucesos extrañísimos en el Tour.

De entrada, la etapa entre Carcassonne y Montpellier se disputó con la amenaza de abanicos, sin que ningún equipo se afanase en buscarlos. Iban muy rápido, pero sin peligro añadido al del habitual tránsito por poblaciones, las famosas rotondas, o los bandazos de rachas de viento lateral por encima de los 30 km/h. La fuga se neutralizó muy pronto y en cabeza del pelotón había un ambiente de compadreo, impropio de una carrera ciclista como el Tour, sino fuese porque ya se ha visto muchas veces esta edición.… Leer más

De repente, una París-Tours. De repente, ciclismo.

Salió una gran etapa, sin ninguna duda la mejor de lo que llevamos de Tour, con un montón de intrahistorias y situaciones de carreras mucho más interesantes que las cacareadas etapas de montaña. Un perfil vertiginoso, un media de película de terror (45 km/h, ¡el ciclismo que cambia!) y una fuga compuesta por una parte muy importante de la crema de las carreras de un día. Sin quererlo, en el Tour apareció una clásica, quizás la más auténtica que queda.

Para salir de Andorra, donde estuvieron disfrutando de la jornada de descanso, los ciclistas tenían que afrontar Envalira, único paso directo con Francia y que, merced a este Tour donde se escamotean los colosos alpinos, era la cima Henri Desgrange de 2016. Un coloso de salida, y despues más de 140 km. rapídisimos hasta la meta en Revel, un lugar de cuento de hadas.

Recientes sucesos tras la jornada de descanso, como los que sufrieron trágicamente Van Garderen o Landa, hacían prever que a más de uno se le atragantaría un plato así tras el desayuno, y solo tenemos testimonio de Kelderman y de Rolland.… Leer más

“No hay premio para el que más ataca”

“No hay premio para el que más ataca”

Abandonen toda esperanza, si que es que alguno todavía la albergaba: la frase del titular pertenece a Eusebio Unzué, y la ha rebuznado en la rueda de prensa del primer día de descanso. Es un frase que refleja perfectamente lo vivido hasta ahora en el Tour a cargo del único español de nivel, y el mejor equipo ciclista del mundo: el que hace la carrera en comandita con el supuesto gran rival, el que humilló a Valverde en 2012 y 2014, y el que humilló a Quintana en 2013 (ataque sentado) y 2015 (con un gregario como Poels se controla el supuesto gran ataque del colombiano).

Según el sabio navarro -aprecien el oximoron-, “Froome vive en una burbuja”, porque “está rodeado de hombres de calidad (…) Es difícil dejar a Froome solo, sin equipo. Tiene hombres que están entre los 10 mejores escaladores del mundo”. Todo suena a excusa para justificar el lamentable desempeño en los Pirineos del equipo Movistar, y casa muy mal con la realidad que todo aquel que haya querido ver ha visto.… Leer más

Cuando haces la carrera al rival

Cuando haces la carrera al rival

Dos de las tres etapas de los Pirineos ya disputadas han ido a parar a sendos corredores británicos, unos que ya disputaron el Tour 2008 en un equipo que acabó con la mitad de sus componentes fuera de la carrera por problemas de dopaje, uno que era una banda entre exótica y pintoresca, y que entró en la carrera de casualidad. Del Barloworld a la cima del mundo, mutando de manera increíble.

Una más de las parábolas del ciclismo, no precisamente edificante. Si entonces nos dicen que ¡ocho años después!, y con 35 años, un corredor como Cummings iba a ganar la primera etapa de los Pirineos pasando la chorra por el jeto de todo el pelotón nos hubiesemos reído; si añadimos que Impey, un sudáfricano de cuota étnica, iba a ser segundo desde su condición de sprinter exonerado de un caso de positivo de Probenecid por su federación, aún más.… Leer más

Publicado por fin en España The Rough Ride

una-dura-carrera-paul-kimmage-editorial-libros-de-ruta_696Ha tardado nada menos que 26 años, pero uno de los libros fundamentales para conocer el ciclismo realmente existente acaba de publicarse en España. Traducido como Una Dura Carrera, el libro está escrito por Paul Kimmage y es una biografía de su experiencia como ciclista, justo antes de que cambiase el sillín por el sillón e iniciase una exitosa carrera como periodista, uno firmemente comprometido con la verdad, con lo que realmente sucede en el ciclismo y, también, con la buena escritura.

Lo que más sorprende del libro es que está bien escrito. Sin duda, el mejor de su género, porque combina esos aspectos formales con el contenido. De hecho, lo podría leer hasta alguien no aficionado al ciclismo o al deporte, puesto que trata temas universales como la amistad, la soledad, el aprendizaje y la decepción, y lo hace desde un lenguaje llano y sin forzar nada: cuando lo lees, sabes que estás leyendo la verdad, quizás el mayor valor de estos libros-testimonio.… Leer más

Apoteosis belga en el Macizo Central

Apoteosis belga en el Macizo Central

Aunque parezca mentira, no tanto cuando sepan quien lo dijo, había gente que no esperaba gran cosa de la etapa del Macizo Central. Más de 215 km, y donde los últimos 50 eran un continuo sube y baja por puertos de cierta entidad, sin ningún metro para descansar, afrontados en el quinto día de carrera, siempre producen algo. El único ingrediente es que te guste el ciclismo, algo que se daba por descontado en ciertos colectivos.

No en el del Dúo Cómico de RTVE, que durante toda la notable etapa ninguneó la escapada -con gente como Pauwels, que el año pasado acabó cerca del top-15- como amenaza, dando valor a Majka -que tenía 18´minutos perdidos adrede en la general, a su estilo- y restándola a otros corredores. Fue una etapa como tienen que ser las del Tour: aprovechada hasta el último momento, y desde el primer momento.

Nueve corredores estuvieron en la fuga del día, entre ellos el talismán para que llegue a buen término, el entregado sin pedir nada a cambio Thomas De Gendt, un corredor del que nos acordaremos dentro de 30 años.… Leer más

461 km, menos de un centímetro

461 km, menos de un centímetro

El organizador del Tour había propuesto dos etapas de fondo como transición entre la salida en Normandía y el primer final en alto, que se afronta mañana en el Macizo Central. Un diseño clásico, leblancquiano según sus detractores (los del patapum p´rriba), al igual que ha sido la primera semana del Tour desde que hay memoria, y no precisamente selectiva.

La primera, 223´5 km. con final en Angers, la villa de los tejados negros, allí donde Boonen ganó su primera etapa en el Tour. Los ciclistas tenían otro plan, en directa colisión con los intereses del organizador: se tomaron la etapa como un paseo, un auténtico sopapo al aficionado y su deporte. En las primeras horas de carrera la media era una vergonzante 35 km/h, una velocidad que puede alcanzar perfectamente un pelotón equivalente -de 200 unidades- de globeros de fin de semana.

En el pelotón pasan cosas que se intuyen como práctica mafiosa, y que resulta que lo son: la anteriormente elogiada “formación de la escapada”, esa primera hora de carrera donde se sale como un tiro y se forman múltiples grupos hasta que finalmente cuaja uno con la dosis adecuada de medianías y buscafortunas, ya no existe.… Leer más

Sagan gana porque pensaba que ya había perdido

Sagan gana porque pensaba que ya había perdido

Tras ser 11 etapas segundo -les juro que el dato es cierto, por increíble que parezca- desde la última vez que ganó una etapa en el Tour, el incomparable Peter Sagan ha conseguido imponerse en una meta del Tour de Francia: al sprint, ante los mejores del mundo, y vestido con el maillot arcoiris. Como premio adicional, se lleva también un maillot amarillo, justo premio para alguien que ya ha sido cuatro veces maillot verde.

La etapa respondió a todas las características de la primera semana del Tour, especialmente cuando sale del norte: lluvia, carreteras estrechas y favoritos que se van cayendo de la lucha por la general. El primero, Alberto Contador, que se volvió a caer el primero de todos en una montonera a más de cien kilómetros de meta, golpeándose la misma zona que en la caída del primer día. Imperturbable, casi aceptando su destino, se montó inmediatamente -pero no con la misma celeridad que en el Giro 2015, la lejanía a meta influye- para, poco después, dar la vuelta -algo sancionado por el reglamento- y cambiar de bicicleta.… Leer más