Andalucía recibe a la Vuelta como mejor sabe

Allá por agosto la estúpida cuenta de Twitter de @lavuelta decía que la carrera se decidiría en Andalucía, una pretensión algo boba y cateta considerando que no hay ninguna crono y que este año, a diferencia de otros más recientes con hasta ocho etapas en la regional meridional, solo había cuatro. Disputadas dos de las mismas, se puede decir que ninguna Vuelta se decidirá jamás en Andalucía, salvo aquella que dieron a un gallego en una crono final en Jerez de la Frontera, usando el helicóptero de la organización para molestar a Robert Millar, el legítimo vencedor no drogado de esa carrera.

Treinta años de aquel 1986, y nada ha cambiado ni en la zona, ni en la carrera. La organización sigue teniendo un favorito, y le ayudan con la moto y con lo que sea, y la zona sigue siendo un sitio de frontera entre Europa y África, donde suceden cosas que no se ven en todo el año de carreras ciclistas. Hace dos años, un espectador intentó robar la bici de un ciclista en plena carrera. Este año, en solo dos etapas, han quemado el autobús de equipo del Acqua Blue (al parecer, un “pirómano”, una enfermedad no definida y que lo único que esconde es aburrimiento y deseo de peonadas como retén forestal) y un espectador ha derribado a un ciclista. Sí, también un Guardia Civil ha empujado salvajemente a un espectador, pero ese es un caso aparte, y si lo conocemos es porque esta vez ha sido justo al paso de la carrera, y ha quedado grabado. Ya sería casualidad que este salvaje fuese también andaluz, aunque no se descarta en absoluto.

¡Seguro que es todo casualidad! Con zonas azotadas por el paro, con gente ramoneando de sol a sombra sin oficio ni beneficio alguno y en porcentajes del 30% para arriba, el paso de la caravana ciclista es una oportunidad para arramblar con gorras Carrefour y bolis Bic de la caravana ciclista, y después lo que sea. Lo-que-sea. Todavía quedan tres etapas más por el Profundo Sur, el de los 40 años del mismo partido regional en el poder, y caerán muchas otras cosas, esperemos que siempre dentro del ramo de la pérdida material. O contra el patrimonio, como dice la Ley, esa que se aplica de manera laxa por ahí.

Se esperaba mucho de la etapa de Velefique-Calar Alto, y volvió a estar protagonizada por la lluvia y por un fortísimo viento. Era difícil ver nada de la supuesta belleza natural del interior almeriense, y menos cuando Carlos de Andrés vendía como atractivo el desierto de Tabernas. El Orica naufragó completamente, llevando todo el día la etapa -incluyendo 500 metros de Verona, tan fuertes que consiguió que tres Sky volviesen al grupo- para después fracasar sucesivamente con Simon Yates -saltó del grupo, se unió a la escapada, fue de los primeros en quedarse-, Adam Yates -no parece el mismo corredor- y, por último, Esteban Chaves, que perdió en meta 1´50″ y aún así seguía enganchado a los primeros puestos, gracias especialmente al trabajo de su compañero Haig.

Cuando acabó la pantomima de los australianos, solo quedó lo de siempre: el trenecito Sky que, si bien no tan poderoso, es suficiente para el nivel de la Vuelta. Sorprende el relativo mal desempeño de Poels, que en teoría llegaba fresquísimo a la Vuelta tras todo el año en la nevera, y para eso se ha multiplicado Mikel Nieve, uno de los corredores más valiosos del pelotón, ya brillante durante el Tour, y excelso en la Vuelta. Atacó Contador, y atacó Nibali, pero en el grupo seguía enganchando un superlativo Bardet, fugado todo el día y aún capaz de acabar quinto en la etapa, tras ser neutralizado todavía lejos de meta.

Ese fue el ritmo, por una vez más humano en una Vuelta que está batiendo todos los records. Calar Alto se ha subido muy pocas veces desde su descubrimiento en 2004 -hasta entonces, era una más de la muchas Hurdes que hay en España para la carrera ciclista-, y es un puerto que ofrece muchas posiblidades por su inicio muy duro, y después su pendiente pausada que permite un ritmo alto, tanto que daba vergüenza ver el pelotón encabezado por Pellizotti, un corredor sancionado por dopaje y con 39 años, otro que se ha tenido que multiplicar para compensar la mierda de equipo que tiene Nibali, empezando por ese Javier Moreno del que nadie habla, porque es español y se fue para casa el segundo día.

Mientras tanto, Carlos de Andrés y Probenecid con lo de ¡qué gran etapa!, cuando no había pasado nada. Y estaba Pellizotti, un corredor que lo dice todo.  Era la etapa reina de la Vuelta -¡dos puertos seguidos! ¡más de 180 km!- y ese era el panorama, además de los cilindros del observatorio astronómico. Nibali se movió en la última rampa, cuando azotaba el viento lateral, y rascó alguno de esos segundos por los que se mantiene entre los primeros, pero el que sorprendió fue el colombiano M.A López, disputando su segunda grande.

En la primera, el año pasado en esta misma prueba, se fue a casa tras una caída en Galicia, en las primeras etapas. Ahora llega tras una temporada hibernado por una lesión, y atacó de manera brutal dada la altura y lo duro de la etapa. Ni Froome pudo seguirle. En meta, para recordar de lo que está hecho el ciclismo, le esperaba “Raquel”, porque así fue presentada por el Dúo Cómico, nada menos que la médico del Astana de Vinokourov, ya implicada en la Operación Puerto y especialista en hematología. Para rematar, poco después dijeron que su representante era Vicente Belda. Lo de los 30 años y que no ha cambiado nada, ya apuntado en el inicio del post.

Las diferencias, salvo con Chaves, fueron escasas, y el mayor perjudicado fue David de la Cruz, con un pinchazo en el peor momento que le obligó a ir a la contra durante toda la subida. Sin otro percance similar subiendo Garbí -momento que aprovechó Contador para atacar- estaría en puestos de podio, tal es el poder mágico de la dieta paleo que practica y preconiza con un gurú que quiere hacer caja de todos los incautos que crean en esta magufada. El titular del año pasado queda que ni pintado 12 meses después.

Mejor ha sido la etapa de hoy, con llegada a Antequera y con una buena escapada donde el más fuerte ha sido de nuevo Marczynski, el polaco de 33 años que no ha había ganado nada en su vida, y que ahora ya tiene dos etapas de la Vuelta. Cosas que solo se ven en esta carrera, por mucho que el corredor tenga buena planta, lo haya hecho muy bien y “se lo merezca” (bravo,eh, bravo, grazna De Andrés, y nos cuenta que dormía en autobuses para darnos un poco de pena), y que producen cierta reserva.

En el puesto 13º ha entrado Alberto Contador, que atacó subiendo el Torcal de Antequera, en una acción “improvisada” que, sin embargo, tenía por delante a su compañero Theuns, un sprinter lanzado en una etapa con un primera y un segunda, pero de manera “improvisada”, eh. Su equipo vuelve a ser una filfa, como dejó bien claro Parches de Calor en Xorret del Catí, y hay que recurrir a estas cosas. O a los sobres de Fuente De. Bravo “Alberto”, bravo.

Por una vez le salió bien su apuesta. Subió de manera brava, pillando desprevenidos a sus rivales -el único que lo intentó fue Roche, dinamitado en Almería siguiendo la buena lógica- y aprovechando el relajo del pelotón, que había dejado a la fuga 8´, sin duda estimulados por la presencia de Rojas en la misma. Sin embargo, le salió bien porque llegó por delante de los otros grandes nombres de la carrera, pero de poco le servirá.

20″ al pelotón, y 21″ adicionales a Froome, que se cayó torpemente en dos ocasiones durante la bajada a Antequera: era su particular homenaje a los dólmenes Patrimonio de la Humanidad, y así bajó, como un auténtico tronco de piedra. Este hecho acci