No hacía falta esto

Después de once años de propaganda sobre un supuesto Infierno del sur o la otra París-Roubaix, sustituidos en tiempos recientes por la patraña de el sexto monumento, los organizadores de Strade Bianche han logrado lo que querían desde el principio: una edición con lluvia y barro -por muy poco no hubo nieve- que colmase su afán de un ciclismo estereotipado, de sufridores.

El ciclismo no tiene ninguna necesidad de una carrera como Strade Bianche, copia de una marcha cicloturista porque hace tiempo que no inventa nada. Ya era, con mucha diferencia, el deporte más duro, y hacer una carrera por pistas sin pavimentar no aporta absolutamente nada a un deporte centenario que durante sus primeros cincuenta años circulaba preferentemente por carreteras así. Si las dejó no fue porque estas desapareciesen completamente, sino por una serie de factores entre los que el principal era la seguridad y evitar los pinchazos.… Leer más

 

Vinokourov dice que hay que ganar, y se gana

Se esperaba mucho de la Het Volk 2018 -todos los años es así- y fue una carrera bonita, pero ni por asomo equiparable a las últimas ediciones. Tanto en la resolución final, como en los corredores implicados, hubo un cierto tufo a etapa del ENECO Tour o la Vuelta a Bélgica, como de prueba menor y con poca carne para poner a las brasas. Quizás el Kappelmuur y el Bosberg son decisivos tras 250 km. de carrera, y no tras 180 km.

El Quick Step, gran animador de la pretemporada ciclista en muchos frentes, fue el encargado de llevar el peso de la carrera, con Gilbert haciendo de Boonen a 77 km. de meta, ya en el Leberg. Lo intentaría otras veces más, pero al que correspondía el papel de líder en el sábado flamenco era el checo Stybar. En pelotón se perdió en refriegas varias hasta que primero Wellens y luego Benoot dieron sucesión a 20 años de fracasos del Lotto en las grandes citas del norte, sin que el patrocinador se resienta.… Leer más