La Sanremo, dov´era e com´era

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Así dejó Acquarone la Sanremo

Mañana acaba la temporada ciclista. Se disputa la mejor prueba ciclista de un día del calendario, la más larga y la más legendaria, porque cuando los niños empiezan a andar en bici lo que más destacan es lo lejos que han ido, y solo con posterioridad la dureza del recorrido, las cuestas u otros detalles. Ir lo más lejos posible está en la esencia misma del ciclismo, y la Milán-Sanremo es la carrera de las carreras, una prueba que no necesita de ninguna innovación para ganar atractivo.

Por fortuna, atrás quedan los tiempos en que un iluminado llamado Michele Acquarone pervirtió la esencia de la prueba metiendo nuevas subidas, autorizando la disputa de una edición que se tuvo que anular, y llegando a estar a un tris de aprobar la criminal subida a Pompeiana, que hubiese acabado con la prueba tal y como la conocemos. Su última fechoría, de la que nunca pagará lo suficiente, se acaba mañana.

En Italia las grandes pruebas de un día se han disputado siempre en sábado; por cosas del catolicismo, y por no coincidir con la hora tradicional del fútbol, los domingos a las tres de la tarde. Imbuido por sus aires de grandeza, y por alguna sustancia psicotrópica, el malhadado Acquarone llegó a obligar que la Sanremo se disputase en domingo, y esta se vengó con la formidable ventisca de 2013: el sábado lucía el sol, el domingo aquello parecía Siberia.

SelloCampanile
Ilustrar con sellos, un guiño a Afimsa

Por fin, la edición de mañana volverá a ser en sábado. La Sanremo volverá a ser dov´era e com´era (como estaba y donde estaba), el conocido lema que define un país como Italia, con su pervivencia de la tradición que se manifiesta en sus núcleos familiares, sus tradiciones, su arquitectura, su religión y prácticamente cualquier manifestación del uomo italico.

Las cosas ya existen mucho antes de que consigamos conceptualizarlas, y en el caso de dov´era e com´era comienza cuando en 1902, de manera imprevista, se viene abajo el campanile de la Plaza San Marcos de Venecia. Exento, se derrumbó de noche sin causar víctimas mortales, dejando una montaña de piedras y escombros. Por entonces Italia era una joven república manifiestamente anticlerical -todavía faltaban décadas para los pactos de Letrán en donde se ponen las paces con el Vaticano- y surgió un debate sobre la conveniencia de rehacer lo que, allí y en la Cochinchina, es un símbolo de la Iglesia.

No solo. En un país lleno de pliegues, matices, dobles lecturas y entretelas, el Campanile -la edificación más alta de la isla ciudad veneciana- era el símbolo de una de las cumbres italianas y de la Humanidad: la república comerciante veneciana, que sobrevivió mil años en una marisma, formó un imperio e instituciones de Gobierno sin parangón en el mundo, muchas de ellas precedentes de lo que ahora se llama soft power. La Serenissima, igual que la Sanremo es la clasicissima.

CampanileDomenica
El día después, en Sanremo, siempre es Domenica

El debate en torno al Campanile se zanjó pronto: se reconstruiría dov´era e com´era. El de la Sanremo ha durado bastante más, y siempre pende la amenaza de todos esos enemigos del ciclismo -que siempre están dentro- que proponen “más dureza”, desvirtuando lo que es la carrera de las carreras: la que proporciona uno de los mejores sprints de la temporada, porque el ciclismo es un deporte de fondo, y la Sanremo son 293 km. corridos a ritmo vertiginoso, un keirin a lo largo de la Vía Aurelia.

Este año se presenta una edición muy atractiva, con el clásico dilema entre atacantes y los que se lo jugarán todo al sprint. Falta el vigente campeón, un Degenkolb que no podrá volver a competir hasta mayo como consecuencia de un atropello, pero estará el que en los dos últimos años ha sido primero y segundo, y al que nadie cita por el irrelevante hecho de que en París-Niza no ganó ninguna etapa.

Irrelevante, o significativo. Desde que Tchmil ganó en 1999, ningún corredor proveniente de la carrera francesa había ganado la carrera hasta que lo logró Goss, el corredor que tiene una historia por contar. Desde entonces, cuatro de los últimos cinco campeones en Sanremo vienen de la París-Niza, una carrera que, por otra parte, este año ha ganado de goleada a Tirreno en casi todos los parámetros ciclistas.

En Tirreno, ganando la crono final, ha estado Cancellara, tres veces segundo y una tercero entre 2011 y 2014, y campeón en 2008. La folcklórica de Berna está de gira de despedida, o eso dice, y ya lleva cuatro victorias esta temporada. Intentará que no se llegue al sprint (¡un saludo a Ciolek y Gerrans!), y acude con un auténtico equipazo en caso de que así sea: Bonifazio, Theuns, Stuyvent y Felline.

El último gran favorito es Matthews, que el año pasado llegó por primera vez al sprint con un tercer puesto que le supo a poco, y que con solo siete días de competición es el corredor que llega más fresco. Baste recordar su sprint por la plata en el último Mundial para saber que puede ganar a todos, que tiene fondo, y que es probablemente el corredor que más ambiciona la carrera, una que se ha dado particularmente bien a sus compatriotas en los últimos años.

Campanile
Mamandurria a cuenta del 100º aniversario de la reconstrucción

A Sagan es muy difícil darle como favorito a nada: a su tradicional gusto por el segundo puesto -y ya cuenta con dos en la carrera- se une este año el maillot arcoiris, garantía fideligna de continuar esa serie. El último campeón arcobaleno en la carrera de carreras fue Saronni en 1983, hace 33 años. Y lo mismo para Valverde, un corredor al que sus barreras mentales han impedido ser lo que podía haber sido: en Cepagatti, el penúltimo día de Tirreno, fue segundo en el sprint del grupo, solo batido por Ewan. Jamás ha probado ese don natural suyo en uno de los mejores escenarios para un ciclista. Dicen que sale para ayudar a Lobato, que abandonó en la segunda etapa de París-Niza. Probablemente sea así.

Etixx también lleva un equipazo con Stybar, Trentin, Boonen, Vandenbergh y lo que pueda hacer Gaviria, pero si llega al sprint con sus 21 años ya sería algo muy destacable. El otro gran equipo en la salida de Milán -y a ver cuando se recupera la salida desde el Castello Sforzesco- es el BMC, que este año va con una marcha de más y que, a pesar de dejar en casa a un enfermo Gilbert, aspira a continuar la racha de Van Avermaet, arropado por Oss, Burghardt y Quinziato.

Las opciones de Nibali pasan porque el helicóptero no esté enfocando cuando ataque ayudado por una moto o por un coche de su equipo, Cavendish ha cedido su protagonismo a Boasson Hagen -cuyo mejor puesto en un monumento es un 10º-, Bouhanni puede provocar una carnicería en el sprint, pero es difícil que algún día gane algo de este nivel, Gallopin jugará al ataque y queda la incógnita del Sky, el equipo que jamás ha ganado una gran clásica: acude con G. Thomas -un auténtico motor humano en 2015- y Swift, el escalador-sprinter ya tercero en 2014. Pero también con Stannard -atacando en los últimos km. no hace mucho tiempo-, Kwiatkowski, Rowe, Kennaughqué y, atención, el corredor local Viviani. Probablemente, el equipo más polivalente para la clásica que algunos tildan de impredecible. Y que es la mejor de todas.
***
La pírrica Tirreno-Adriático de este año tuvo un buen momento en la última etapa en línea, cuando los ciclistas hicieron de un recorrido insulso un pequeño Mundial. Quedaban 20 km. para la meta en Cepagatti y, en el sprint intermedio bonificado, Sagan y su equipo lanzaron un ataque por los segundos, en el que Bennati dejó de pedalear por la segunda plaza, que fue para Van Avermaet: en ese momento, aunque no lo supiesen, se perdió la carrera. Recuerdenlo para cuando los pelotas del ciclismo elogien la profesionalidad de Bennati, lo de “capitano de ruta”, y todas esas tonterías cuando está con Contador.

Había tantas ganas de llevarse una gran victoria que ese ataque se convirtió en una fuga en toda la regla, incluyendo a percherones como Stybar, Gaviria, Kwiatkowski y los dos protagonistas del sprint. Tuvieron al pelotón en jaque, en una persecución vertiginosa donde Van Avermaet, aduciendo que detrás viajaba su líder Van Garderen, se escaqueó todo lo que pudo. Hizo lo que hace un corredor experimentado.

Con el pelotón a punto de alcanzarlos, ya solo quedaban Kwiatkowski, Stybar, Sagan y Van Avermaet. El eslovaco salió pronto y muy veloz, para ser de nuevo superado -sus tres últimas victorias han sido ante él- por Van Avermaet, que desde que se descubrió su uso del ozono como terapia para mejorar el rendimiento, se ha convertido en un ganador. En la crono final de San Benedetto del Tronto la diferencia entre ambos era de 9″ a favor del belga, y Sagan se quedó a 1″ de la victoria final, pero no tuvo ningún recuerdo para el poco oficio de Bennati, que ni siquiera miró atrás en el sprint intermedio de Cepagatti: simplemente dejó de pedalear. Un gran profesional, como siempre que un ciclista deja de pedalear.
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El Dauphiné de este año tendrá un final en alto en Superdevoluy, una sitio muy frecuentado por cicloturistas y muy poco por las carreras profesionales. Para endurecer aún más la subida, antes se subirá Noyer por su vertiente más difícil, en una etapa de 150 km. El recorrido íntegro de toda la prueba se conocerá el 31 de marzo.
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36 comentarios en “La Sanremo, dov´era e com´era

  1. Buenas a todos…que verdad mas grande esa de que cuando eres chaval y coges la bici en serio por primera vez, lo que mas ilusión te hace es llegar a sitios lejanos, la playa que esta lejos de casa, esa ciudad a la que quieres ir, esa montaña…esa libertad que te daba la bici cuando tus amigos con 16/17 años no tenían carnet de conducir y tu te desplazabas alegremente siendo la envidia de clase…y gratis!!! Tiempos de libertad absoluta, esencia del ciclismo y sobre todo del autentico cicloturismo.
    En cuanto al cambio de Sábado a Domingo de la San Remo y del propio recorrido tradicional que se ha producido estos últimos años, es otro ejemplo mas , no solo en el mundo del ciclismo, de los estúpidos personajes que llegan a ultima hora a un determinado lugar e intentan cambiar algo que venia funcionando perfectamente durante décadas porque a ellos les ha sobrevenido la inspiración divina o lo que es peor, porque quieren meter la mano donde no deben.
    Lo que funciona bien no se toca!!!
    Un saludo y a hacer km en semana santa.

     
  2. Me encantan estas crónicas previas a la Milan-San Remo. Las sigo de año en año y no se dónde se podría leer algo con tanto nivel. En los periódicos no, desde luego.

     
  3. Enorme artículo, me gusta cuando aprendo cosas sobre más temas, y no solo de ciclismo. Sanremo también es mi monumento favorito, los km finales desde la coronación del Poggio son uno de los momentos con que más se disfruta cada temporada.

    Ya veo que, al igual que yo, consideras suficiente si Gaviria llega al final con los primeros, cuando lo vi en la encuesta pensé que te habías venido arriba al verle comparado con Freire, jajaja.
    En cuanto al resto de “favoritos”, yo no lo veo tan abierto, más bien un sprint a dos entre Matthews y Kristoff, todo lo demás sería una sorpresa. (A ver qué hacen Sky o Valverde…) También me gustaría haber visto el rendimiento de Ewan, que parece que llegaba bien de forma, pero claro, está en el mismo equipo que uno de los favoritos y eso le obliga a buscar un calendario distinto. Por último, decir que no solo no veo a Bouhanni entre los mejores, sino que no lo veo ni acabando la carrera, y mejor así. Ya tenemos reemplazo para el hooligan de Cavendish, qué mal me cae el tío.

    Saludos

    PD: Por cierto, ¿qué ha sido de Greipel?

     
  4. Magnífico el paralelismo con el Campanile de San Marcos. Sobre la Classicissima, la inclusión de Le Manie no me pareció mal; hay que pensar que las inclusiones del Poggio y Cipressa en su momento fueron mucho más agresivas, y se hicieron con idéntico objetivo: favorecer victorias italianas. Al final han acabado siendo parte de la esencia de la prueba. Eso sí, la Pompeiana era claramente un pegote, que desvirtuaba sus características.
    En cuanto al día de disputa de la prueba, hasta bien entrados los 70 se celebraba siempre el 19, independientemente del día de la semana que fuese. Supongo que fue a partir de las retransmisiones de la tele cuando se colocó en sábado, y la idiotez de Acquarone hizo el resto.

     
  5. este año en sanremo no habrá un dopado como Paolini que pueda llevar al grupo al sprint, así que quizás sea todo algo más nervioso, ya que Katusha y Orica no están para controlar al pelotón tras 270 kilómetros y quizás ni Sky ni Etixx confíen mucho en Swift y Gaviria.

    aún así, creo que será una edición aburrida, de buen tiempo y una media de velocidad loca, y se llegará a un sprint muy poco controlado y, esperemos, grandioso.

    con que no gane Cancellara me vale.

     
    • Pues ojo, que parece que Cancellara llega fino de forma y va de tapado. Si no hay mucho orden tras bajar del Poggio (a falta de Paolini puede darse el caso) y acierta con el momento puede dar la sorpresa. Tampoco nos olvidemos de su muy infravalorado sprint, especialmente cuando el kilometraje pasa de los 250 km, que ya le ha cundido para hacer varios podios en Sanremo. No le veo ganando al sprint, pero todavía igual a más de uno le restriega en la cara su último podium.

      Por cierto, qué pena de Degenkolb … a ver si se pone a tono y nos ameniza el otoño.

       
      • Mi opinión es que Degenkolb, si vuelve, no volverá a ser el mismo. Una desgracia, un ciclista que entusiasmaba y que además otorgaba un gran valor cada vez que ganaba una carrera de este nivel. Para Cancellara creo que no hay mucha diferencia entre ganar en Sanremo y ganar la Strade Bianche o el prólogo del Tour. Ya no digamos de gentuza tipo Cavendish. Y de los que prefieren la Vuelta a Murcia, ni caso. La emoción de Degenkolb cuando ganó la Gante-Wevelgem demuestra que era un ciclista maravilloso que honraba a su profesion y a la historia de este deporte.

         
        • Bueno, sin ser yo muy cancellero no metería al suizo en el saco de los corredores que mencionas. Lo que pasa es que con el palmarés que ostenta el suizo poco más puede ganar que le añada algo más de brillo. Un mundial, si acaso, pero ya se le escaparon sus opciones de arcoíris. Degenkolb es un enorme ciclista pero todavía está “empezando” a adornar su palmarés (¡y que dure!), por lo que veo entendible que un nuevo monumento suponga más para el alemán que para el helvético y que así lo exterioricen.

           
    • Cómo puede regresar nadie en la prueba más larga del año? O muy poco respeto por la prueba o mucha confianza en la preparación científica. Si acaba, los frailes tienen al nuevo kerrison y no lo sabíamos. “Polvorón is the limit”.

       
  6. La frase “…porque cuando los niños empiezan a andar en bici lo que más destacan es lo lejos que han ido…” resume el ciclismo en estado puro: ¡felicidades!

     
  7. Ojalá Sagan ganando de arco iris en San Remo. No se va a dar (yo no sé hasta que punto ese chico tiene un problema enorme de ansiedad), pero ojalá ganase.

    Por lo demás, uno solo espera tener una sobremesa espectacular y disfrutar del espectáculo que seguro habrá.

     
  8. La obsesión de “añadir dureza” (¡más montaña!) no es exclusiva de los organizadores patrios. La capacidad de empecinarse en su error si que parece serlo un poco más.
    Y normal que los italianos estén en contra del progreso. Cada vez que intentan abrazar la modernidad y despegarse de su ABC les planta horrores calatravianos a lo Ponte Della Costituzione.

     
  9. Muy injusto el comentario que le dedicas a Nibali, ha cometido errores, pero.. un tio que ha ganado las 3 grandes, que corre atacando hasta la extenuación, dando espectáculo, como en el último Lombardia, ahí también tiró de él un coche o moto? les dió cera a todos, no los pudo dejar subiendo y lo hizo bajando!

    Que corredor que ha ganado las 3 grandes, hace esas cosas en un monumento? Merckx, Hinault, Nibali.

    Saludos a todos!

     
    • Bueno, es cierto que NIbali ha ganado las tres grandes, pero creo que Merckx e Hinault están bastantes escalones por encima de él. Incluso parece difícil que Nibali iguale la marca de Hinault en Italia, con tres giros de tres participaciones, no digamos la de Merckx (5), y eso que él es italiano. En cuanto a clásicas diría que aún le falta estrenarse en Holanda y Bélgica, aparte de aquel tour del 2014 en que reinò en el pavés distanciando a Contador. Puede que sea demasiado delgado para eso. Clase, arrojo y continuidad de todos modos tiene, y sin duda que ha renovado el panorama italiano.

       
  10. Veo muchísimo gallo, y solo un equipo como Etixx capaz de controlar la carrera.
    Personalmente el Poggio bloquea mucho la carrera, entre la velocidad y las motos va a ser complicado el ver llegar a un grupo o escapado, ojalá me equivoque.

    Kristoff no aparece en el artículo y encabeza las apuestas. Mi voto va por él.

    Los artículos que empiezan con reseñas históricas son muy agradables de leer.

     
  11. Madre mía Sagan. Es como si estuviera ya escrito que se vaya a meter en todas las fugas buenas de San Remo y cagarla al final.

    Muy de acuerdo con todo. Los grandes favoritos, Matthews y Kristoff, si es que Cancellara no nos arruina el sábado.

    De toda la lista de ‘patanegras’ que cita Sergio -sí, creo que este año los hay- sobresalen Van Avermaert por derecho propio y, ojito a este tío, Stybar. A sus 30 años, me parece que el checo ya huele los monumentos.

     
  12. un Degenkolb que podrá volver a competir hasta mayo. Falta un “no” a la frase.

    Un post espectacular por cierto, me encanta cuando mezclas las pruebas con su contexto cultural.

     
  13. Una pregunta Sergio: si incluir nuevas cotas, aunque sea muy lejos de meta (como Le Manie), es “pervertir la esencia de la prueba”, ¿el hecho de que se suba la Cipressa también te parecerá una aberración, no? ¿o es que la esencia de la Milan San Remo depende sólo de lo visto a partir de 1982, cuando se estrenó la Cipressa?

    Respecto a la Pompeiana, más allá de si su inclusión sería positiva o negativa (personalmente tengo dudas), ¿de verdad una cota de 5 km al 5% de media, con sólo medio km muy duro, te parece una “subida criminal”?

     
      • Eso es cierto, con más de 6 horas sobre la bicicleta se haría más dura de lo que indican sus cifras. Y ya digo que yo también tengo dudas con Pompeiana.

        Pero el argumento del kilometraje no vale en el caso de Le Manie, que estaba a más de 90 km de meta. E incluir una nueva cota cada cierto tiempo es precisamente tradición de la prueba: el Poggio se estrenó en 1960 y la Cipressa en 1982, siendo cambios bastante más radicales que el de Le Manie.

        Además, ¿tan horribles fueron las ediciones en que sí estuvo en el recorrido?

         
  14. Vale, creo que si no salía el anterior mensaje era culpa mía, al no haber escrito bien la dirección de correo.

    Lo que decía en el comentario es que efectivamente la Pompeiana resultaría más dura de lo que indican sus cifras, al afrontarse tras más de 6 horas en la bicicleta.

    Pero que ese argumento no vale como justificación en el caso de Le Manie, a más de 90 km de meta. Y que precisamente incluir nuevas cotas cada cierto tiempo es algo tradicional en la prueba: el Poggio se estrenó en 1960 y la Cipressa en 1982.

    Además, ¿tan horribles fueron las ediciones con Le Manie presente en la prueba?

     
  15. Es una pequeña puntualización.
    Milan-San Remo se disputaba tradicionalmente el día de San José (tocase como tocase puesto que era festivo) hasta 1966 , la primera vez que la ganó un tal Eddy Merckx , al término de un sprint sensacional sobre un grupo selecto de una docena de corredores (Poulidor inclusive) , en la Vía Roma.
    La transmitió en directo (unos 40 ó 50 km.) TVE. Los responsables de programación seguramente estarían borrachos. Y digo esto porque ni siquiera la Vuelta a España se transmitía en directo. Solían dar un pequeño resumen (de apenas 10 ó 12 minutos) de calidad ciclista vergonzosa , después del telediario de las 9 de la noche. y eso cuando no había “problemas de montaje” del citado resumen.
    Yo tenía entonces 15 años y era la primera clásica que yo veía ; me quedé estupefacto.
    Desde entonces , si puedo , no me pierdo una clásica. En aquella época (finales de los 60s y en los 70s) teníamos que ir a San Sebastián , porque allí se captaban las TV francesas , que sí transmitían esas carreras.
    En lo que se refiere a cambios en el recorrido , decir que el Poggio se subió por primera vez en 1960. Ya entonces buscaban los organizadores endurecer un poco el recorrido.
    La Cipressa se añadió posteriormente. Y aún así , en alguna curva subiendo el Poggio parece que tienen que frenar.
    La Semana Santa se presenta fenomenal para los clasicófilos:
    -Miércoles-”Dwars Vlaanderen”
    -Viernes-E3 Harelbeke
    -Domingo-Gante Wevelgem
    Espero no haber sido un pesado.
    Saludos.
    Luis.

     

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