Caprichos australianos

Michael Matthews ha estado en el Mundial de Innsbruck. Este domingo terminó segundo en la CRE, y si estuvo es porque se corría por última vez por equipos comerciales. De haberse disputado por selecciones nacionales, como pretende la UCI, el australiano no hubiese tenido la oportunidad de defender -y de manera brillante, porque es un notable contrarrelojista- ni sus intereses, ni los de su equipo.

Es una situación que se repite periódicamente en el ciclismo. De manera estúpida, un corredor cae en desgracia a ojos de un director y deja de ir a las carreras importantes. El caso más conocido, al menos en España, es cuando aquel impresentable llamado Juan Fernández dejó fuera de la Vuelta 1995 a Fernando Escartín, por entonces en el Mapei pero que ya había fichado para el año siguiente por el Kelme, manteniendo al mismo médico, el conocido Michele Ferrari.

El envidioso andaluz, que cambió el sillín de corredor por el sillón de director en un santiamén, era muy elogiado por entonces por su valentía táctica, que simplemente escondía el recurso a auténtica #EPOGoldenAge en todos sus corredores.… Leer más

 

Asturias ya no decide nada

El tríptico astur-leonés (o los “tres esfuerzos consecutivos” que decían en el Trío Cómico de TVE) no ha servido para nada. Hay un momento que define lo vivido en estas tres últimas etapas: a 12 km. del final en los Lagos de Covadonga, el líder de la carrera iba a cola del pelotón, un pelotón de no menos de 70 unidades, el reflejo de la dureza y selección de un recorrido lastimoso en donde el esfuerzo se concentra en unas rampas de garaje como final de etapa. No hay terreno para ataques, ni estrategias, ni nada. Consiste en aguantar, y picar segundos arriba, segundos abajo. Día sí, y día también.

Los bostezos que genera La Camperona son bien conocidos. Desde su descubrimiento en 2014 se ha subido ya tres veces, con estos prestigiosos vencedores: Hesjedal, Lagutin y Óscar Rodríguez. En las tres ocasiones ha llegado la fuga, a pesar de tener que afrontar no menos de 60 km.… Leer más

 

La primera victoria de Contador también fue una cronoescalada

Dentro de la sensacional temporada que estamos viviendo de ciclismo como deporte-espectáculo, el Tour de Romandía no se ha quedado atrás. La carrera suiza acostumbraba a ser un sopor rematado con una crono final que decidía todo, y este año, a pesar de seguir poniendo dos cronos en únicamente seis días, han conseguido lograr un carrerón por la concurrencia múltiple de varios factores.

El primero de ellos, el más impredecible, ha sido la meteorología. Se dan ediciones de Romandía completamente bajo el agua, y se dan las de este año, con días radiantes y la primavera en todo su esplendor, convirtiendo la prueba en la más bella de todas las que se disputan durante el año. Además, y de cara a la competición, que haya buen tiempo favorece la competición y que los ciclistas no ramoneen o vayan a completar el expediente.

El segundo, y es una tendencia marcada recientemente, es que la carrera que tradicionalmente servía de banco de pruebas para el inminente Giro de Italia ya no lo es: ahora los favoritos van al Giro del Trentino -disputado la semana anterior-, mientras que Romandía se queda para corredores que alargan el primer ciclo de temporada, y para corredores que tienen como objetivo el Tour de Francia sin pasar por Italia.… Leer más

 

¿Ha cambiado algo en la Vuelta al País Vasco?

Hay un helicóptero que ofrece paisajes, sí. El mismo helicóptero que deleitaba en las dos primeras etapas con tomas de la costa vasca, e incluso la tercera etapa con la llegada a un pueblo de Álava, ha decidido no ofrecer ninguna panorámica hoy mismo, será porque Lodosa y el paisaje hortofrutícula navarro no lo merece, o que están ahorrando combustible. Por lo demás, la principal novedad de la esta Vuelta al País Vasco -la reintrodución de las bonificaciones está siendo irrelevante- debería empezar a surtir efectos mañana y pasado.

Hasta ahora la carrera ha sido exactamente igual que todos los años. El elemento más descorazonador es que los dos primeros que lograron entrar en meta el primer día hicieron lo mismo el segundo, en una etapa que fue un calco: cuesta de cabras antes de llegar a meta, y descenso vertiginoso. Cambiar Zarautz por Bermeo, y poco más. El resultado fue una etapa bonita desde el punto de vista del recorrido, y mucho menos desde el deportivo.… Leer más

 

El estado real del ciclismo (II): otro año con la momia murciana

Este post no iba a ir en esta posición en el serial sobre el ciclismo realmente existente, ese que siempre nos dicen que ha cambiado. Sin embargo, hay que atenerse a la actualidad, que pasa porque Alejandro Valverde Belmonte ha obtenido su primera victoria de la temporada, a 1 de febrero, en su quinto día de competición tras la grave caída del 1 de julio del año pasado.

Hasta aquí, prácticamente nada relevante. Ni que Valverde gane a estas alturas del año, ni que gane etapitas en sus carreras preferidas, que siempre han sido Mallorca, Valencia, Murcia y Andalucía. Algunos de sus desaforados fans, que han inundado los sitios donde pueden expresarse de espantosas muestras de pleitesía, destacan sobremanera que haya superado la lesión, que su rodilla esté bien, que es “único”, y que ha ganado con perneras.

 

A temporada pasada

DLi6zu2WsAAPH0a[1]Los protagonistas creían que nunca llegaría el final de la temporada, tras haber sido señalados en el ya lejano mes de enero. Algunos han estado en sus marcas, otros han clavado fielmente el pronóstico, un par de ellos se ha desmarcado del vaticinio agorero y han trazado su propia trayectoria. Sea este el momento de repasar la trayectoria en 2017 de estos ciclistas:

Lobato: efectivamente, ha logrado ser el nuevo Paul Martens del Jumbo. Una única victoria en el Tour de L´Ain, y un segundo puesto en la etapa de Tarragona de la Vuelta, donde no se le volvió a ver más en un sprint, llegando a optar por soluciones tan ingeniosas como ir escapado en la etapa de Gijón. El equipo en el que está es como es, o sea que puede que el próximo año haga lo mismo.

Gaviria: sacrificó las clásicas de pavés para llegar al Giro lo mejor posible, y le salió muy bien.… Leer más

 

Tres veces Sagan

Bergen Goldcar-6Era el máximo favorito y cumplió con creces. Para un corredor como Sagan, que corre sin selección, eso supone no mostrarse nunca hasta el kilómetro final. En Richmond se anticipó, y le salió bien. En Qatar, salvó para todos un Mundial horrible que hubiese ido para Cavendish, haciéndolo doblemente horrible. En Bergen ha puesto la guinda a un Mundial vivido como una fiesta colectiva, pero muy escaso en cuanto a espectáculo.

Aguantar, aguantar y aguantar. Esa era la máxima de Freire, y por eso ganó tres Mundiales. Cuando Sagan entró 13º en el Mundial de Ponferrada, parecía un hombre acabado. Ladeaba la cabeza a un lado y a otro y no encontraba explicación a su puesto. Han pasado tres Mundiales, y los ha ganado uno detrás de otro, un hecho inédito en la historia del ciclismo. Ya está entre los más grandes de siempre en esta carrera, y por la edad que tiene, puede llegar a ser el primero con cuatro mundiales.… Leer más

 

Hay Mundial

bergen2017-2-rr-v4Cuando en 1993 Noruega organizó el Mundial de Oslo, en el país apenas había tradición ciclista y la Federación nacional apenas contaba con 7 mil licencias. Al margen del exótico Dag Otto Lauritzen -que llegó a ganar en Luz Ardiden en el Tour 1987-, había poco más en el país. 24 años después el Mundial vuelve a Noruega, un país que ha adoptado el ciclismo como una religión, y por la vía más fácil: como hay compatriotas que ganan, todos se hacen aficionados al deporte. Sea el que sea.

Baste decir que el Tour de Francia no se empezó a retransmitir en directo hasta una fecha tan cercana como 1998, justo cuando una hornada de jóvenes noruegos (Kurt Asle Arvesen en ruta en 1997, y Hushvod en crono en 1998) ganaron sus Mundiales sub-23. Poco a poco, y enlazando después con los actuales Boasson Hagen y Kristoff, el ciclismo se ha consolidado como uno de los deporte favoritos de un país de cuatro millones de habitantes, y con muy poca representación internacional fuera de los deportes de invierno.… Leer más

 

Haz que parezca un accidente, Mikel

El Tour es mucho más que la lucha por la general, es la lucha continua por el maillot verde, por la fuga, por tener presencia en la carrera, por la mejora del contrato, por la visibilidad, por tantas y tantas cosas que se escamotearon durante la primera semana por un pacto mafioso en el pelotón, que hizo que las etapas llanas se convirtiesen en un carnaval de a ver quien pedaleaba menos, a ver quien hacía lo máximo para aborrecer un tipo de días que, bien planteados, son mucho más atractivos que una etapa de montaña.

Un buen ejemplo ha sido la etapa de hoy, una maravilla (antes hubiese sido otra etapa del Tour, pero empiezan a escasear tanto que hay que apreciarlas y valorarlas en su justa medida) a lo largo de tres horas y media de puro vértigo,  a unos irreales 45´3 km/h, especialmente considerando que es la tercera semana de carrera.… Leer más

 

Mollema por fin gana algo (una etapita)

Creo que el punto de inflexión fue la cronoescalada a Alpe d´Huez en 2004. Se calculó, y tenía visos de ser más cierto que en un manifestación partididista (“80k participantes para la Policía, 800k para los organizadores”), que había medio millón de personas en el recorrido. Era fin de semana y supuso un desafío para los organizadores y las autoridades. Desde entonces, el Tour de Francia tiende a programar las estapas de montaña entre semana, y dejar los fines de semana para unas etapas atractivas y de exaltación paisajista y turística. Siempre llenas de gente, porque el Tour es el Tour y ojalá siempre lo sea en este aspecto, pero ya no tan concentrada en esos atolladeros de puertos, con una única entrada y salida. Además, no hay que olvidar nunca el espectro del posible atentado terrorista en lo que es uno de los mayores símbolos de la identidad cultural francesa.… Leer más