Un Giro que no termina de arrancar

Habia tantas expectativas generadas en torno la edición número 100 del Giro de Italia que todo lo sucedido hasta ahora -seis etapas, siete días desde que comenzó la carrera- saben a poco o muy poco. En gran parte ya se sabía que algo así iba a pasar con las tres etapas sardas, no muy diferentes de cuando hacen salir la carrera de Holanda, Irlanda o cualquier otro sitio exótico: un prólogo de tres días, y después un día de descanso que nadie necesita, simplemente unos organizadores que tienen que mover la caravana.

El problema es que este Giro ha tenido dos prólogos alargados, porque tras Cerdeña y un día de descanso, ha habido dos días en Sicilia de muy poca cosa también, y el tránsito posterior a la península, que hoy ha vivido su primer día, tiene pinta de que va a ser igual, contando los días hasta el domingo y lo que se espera vaya a ser una subida pantagruélica al Blockhaus, el puerto más duro como final de etapa de este Giro que ha empezado al tran-tran.… Leer más

 

Un telefilme llamado The Program

Un telefilme llamado The Program

Pocas cosas se pueden salvar de una película como The Program, que se estrena el próximo 22 de junio en las carteleras españolas, y que es básicamente llevar a la pantalla el libro de David Walsh Seven Deadly Sins, que no está traducido al castellano y precisamente ahí puede estar su único gancho: habrá gente que se entere de la historia por la película, de siempre vehículo de conocimiento para iletrados y gente a la que le gusta que le den las cosas masticaditas, dejando muy claro -con los recursos propios del medio- quien es el bueno, quien es el malo, cuales son las situaciones de tensión y, en fin, todos esas cosas que tanto les gustan del cine.

Por gentileza de la distribuidora en España fui invitado al pase de prensa, y paso a relatarles lo que se puede considerar la primera crítica de cine de todos estos años de blog, porque una película de ciclismo es harto inusual.… Leer más

 

“Están todos, menos Valverde”

FinalEn contra de lo esperado, el Estado ha dado carpetazo judicial a la Operación Puerto antes de los JJ.OO de Río. Ha sido así porque la resolución aspira a cerrar las insidias de esas potencias extranjeras que, envidiosas de nuestros éxitos deportivos, achacan todo a unas bolsas de sangre que en mala hora se encontraron, cuando no iban buscando eso. Al menos, no tanto de eso.

La realidad es que la sentencia final, que no admite recurso, se ha producido cuando ya había vencido el plazo que da la AMA para la prescripción de sanciones de dopaje, nada menos que una década. Ahora se cumple la función que habían estado esperando quienes llevaron la Operación Encubrimiento: nadie es culpable, nadie es sancionable, salvo los pobres diablos (y, sin embargo, diablos) que cayeron durante el proceso, bien por el encono del CONI, o de sus respectivas federaciones.

Lo procedente ahora sería que pasase a una prolija enumeración de la sentencia conocida ayer, pero seguramente redactada hace mucho tiempo -han pasado tres años desde que se presentase recurso al juicio de la Operación Puerto- y cuya publicación estaba prevista en este intervalo entre la prescripción de las posibles sanciones y el inicio de los JJ.OO: no va a pasar.… Leer más