Sagan se rescata en París-Roubaix

Sagan se rescata en París-Roubaix

Por mucho que sus fans anden ahora henchidos, Sagan llegaba a la Roubaix 2018 no muy diferente de cómo llegó al Mundial 2015: en busca de un rescate tras una serie de prestaciones muy decepcionantes, porque a un corredor así solo le vale la victoria. De hecho, la victoria de ayer es solo la segunda de este temporada en el circuito europeo, muy lejos de sus cifras habituales, reflejo de su pérdida de confianza en el sprint, y de tácticas más que discutibles en Sanremo o Flandes.

Ganó Sagan, y lo hizo con un movimiento brillante a 53 km. de meta, riéndose del poderío del Quick Step, que previamente había mandado al ataque a Gilbert -al paso de Aremberg, en compañía del talento Teunissen- y también a Stybar, ambos incapaces de enlazar con la poderosa y esperanzadora fuga del día, en uno de los pocos días en que el ciclismo se libra de mafias y pactos y decreta el sálvase quien pueda desde la línea de salida.… Leer más

 

Terpstra gana el Gran Criterium Flamenco

La carrera quedó definitivamente muerta cuando Terpstra saltó a falta de 25 km. y consiguió su ventaja de 20″, la que puede sostener ante el mejor de los pelotones. Repitió la jugada de Harelbeke -de manera mucho menos memorable, empero- como si nadie hubiese visto o disputado la carrera, porque el circuito maligno con el que el Tour de Flandes se ha convertido en el Circo de Flandes favorece la fuerza bruta, y el holandés va sobradísimo de eso.

Antes de ese momento decisivo, que no fue respondido en primera instancia por ninguno de los favoritos (¡Terpstra! ¡Ganador de Roubaix y Harelbeke en solitario! ¡A 25 km. de meta!), la que para algunos es la mejor carrera del mundo dio muestras de lo que realmente es: una pesadilla distópica de lo que el ciclismo puede llegar a ser, al menos en las grandes citas.

Un circuito repetitivo y oclusivo que jamás dará espacio a ningún movimiento táctico, y que ahoga las escapadas y las persecuciones antes de la última vuelta de tuerca.… Leer más

 

El Dios de las pequeñas cosas

La temporada de clásicas -en general, toda la temporada- está siendo espectacular, una palabra que proviene de espectáculo. Practicamente no ha habido carrera relevante donde el ciclismo no haya dado su mejor versión, y en algunas ocasiones (Sanremo, Harelbeke, París-Niza) será recordada durante muchos años. En ese sentido, la Gante-Wevelgem fue un poco decepcionante, con una llegada prácticamente de sprint masivo donde Sagan sacó su modalidad Mundial -ponerse en cabeza, y después cruzarse transversalmente para que nadie le pudiese remontar- para lograr su tercera victoria, igualando a los muchos recordmans de la prueba.

Es lo bueno de tener los deberes hechos en una carrera. Al revés que en Sanremo, donde lleva desde 2012 dándose de bruces, el campeón del mundo había ganado ya en dos ocasiones la prueba, la primera relevante de un día que ganó. Además, el equipo dominador de la primavera volvió a apostar por el mismo corredor inferior que ya fracasó de manera inenarrable en Sanremo: Viviani fue segundo, pero en el Quick Step eso no basta.… Leer más

 

Niki Lauda Terpstra

Ahora resulta que se han inventado lo de la semana belga, cuando debería ser la semana flamenca: el ciclo de diez días que empieza con Harelbeke y termina con la Epifanía del Tour de Flandes, no en vano disputado en Domingo de Pascua. Diez días de cansarse de masticar, como de una comida obligada, una y otra Berendries, Tainenberg y Oude Kwaremont, convirtiendo a todas las carreras en remedos absurdos del día de exaltación flamenca que es el primer domingo de abril.

Para una que había diferente, y eran los Tres Días de la Panne, la convierten en una insulsa cita de un sólo día y en miércoles, porque sus fechas en el calendario eran demasiado apetitosas. Ahora, en la semana regular antes de Flandes, se queda el GP Waregem -convenientemente endurecido, como todo-, y justo ante de Harelbeke La Panne, con una participación tan horrible que hasta pudo ganar Viviani, el tristísimo sprinter que cuatro días antes había pedaleado hacia atrás en Vía Roma.… Leer más

 

Charcutería basta a 46 km/h

Charcutería basta a 46 km/h

Poco ha dado la mítica jornada etapa tras el día de descanso. Se nota que antes había habido una noche en Andorra, y donde esté el paraíso fiscal pirenaico, que se quite Murcia y todo lo que representa. Así lo ha sabido interpretar magníficamente Jose Joaquín Rojas, el corredor de la tierra mudado al Principado de la mafia rusa e italiana (además de catalana), famoso por su bajísima catadura moral, además de por no ganar ni a las chapas.

La última vez que apareció por este espacio fue con motivo de su descalificación colectiva en la CRE de la Volta de este año, y poco se puede añadir más, si acaso que su mala educación (que va desde decir que Franco es su personaje histórico más admirado, hasta sacar primeros planos del canalillo siliconado de su esposa), bien patente en todos y cada uno de sus actos, el último de ayer mismo, cuando descalificó a una persona por reprocharle un vídeo estúpido donde se saltaba varias normas de tráfico para hacer lo que mejor sabe hacer: el payaso.… Leer más

 

#quépenalodeAndorra

Ha venido bien que la última etapa antes del primer parón -aquí son parones, en las demás grandes son días de descanso- de la Vuelta a España fuese una mierda pinchada en un palo, hasta tal punto que se asistió, por vez primera, a un sprint lanzado en cuesta de burros, aunque no haya sido presentado como tal: de lanzador ejerció un inesperado Mikel Nieve, y de rematador Chris Froome.

El británico de la bilharzia corre la Vuelta contra sí mismo, y gusta de ir dejando sus miguitas en los sitios donde cayó derrotado, o donde había ganado. Si en 2015 se empeñó en volver a ganar en Peña Cabarga, este año ha querido brillar en Andorra (donde perdió la Vuelta 2015 por una caída) y ahora en Cumbre del Sol, donde se inició el dumoulinismo, en gran parte por dejar planchado un par de veces al gran tirano de la época.… Leer más

 

Haz que parezca un accidente, Mikel

El Tour es mucho más que la lucha por la general, es la lucha continua por el maillot verde, por la fuga, por tener presencia en la carrera, por la mejora del contrato, por la visibilidad, por tantas y tantas cosas que se escamotearon durante la primera semana por un pacto mafioso en el pelotón, que hizo que las etapas llanas se convirtiesen en un carnaval de a ver quien pedaleaba menos, a ver quien hacía lo máximo para aborrecer un tipo de días que, bien planteados, son mucho más atractivos que una etapa de montaña.

Un buen ejemplo ha sido la etapa de hoy, una maravilla (antes hubiese sido otra etapa del Tour, pero empiezan a escasear tanto que hay que apreciarlas y valorarlas en su justa medida) a lo largo de tres horas y media de puro vértigo,  a unos irreales 45´3 km/h, especialmente considerando que es la tercera semana de carrera.… Leer más

 

Un Giro que no termina de arrancar

Habia tantas expectativas generadas en torno la edición número 100 del Giro de Italia que todo lo sucedido hasta ahora -seis etapas, siete días desde que comenzó la carrera- saben a poco o muy poco. En gran parte ya se sabía que algo así iba a pasar con las tres etapas sardas, no muy diferentes de cuando hacen salir la carrera de Holanda, Irlanda o cualquier otro sitio exótico: un prólogo de tres días, y después un día de descanso que nadie necesita, simplemente unos organizadores que tienen que mover la caravana.

El problema es que este Giro ha tenido dos prólogos alargados, porque tras Cerdeña y un día de descanso, ha habido dos días en Sicilia de muy poca cosa también, y el tránsito posterior a la península, que hoy ha vivido su primer día, tiene pinta de que va a ser igual, contando los días hasta el domingo y lo que se espera vaya a ser una subida pantagruélica al Blockhaus, el puerto más duro como final de etapa de este Giro que ha empezado al tran-tran.… Leer más

 

El mejor flandrien es valón

El mejor flandrien es valón

En el mejor escenario posible, uno de los grandes corredores de carreras de un día de toda la Historia se recuperó a sí mismo y recuperó una carrera humillada e irreconocible desde que en 2012, y buscando únicamente la peseta, los organizadores expoliarion un Monumento del ciclismo. Solo un corredor como Philippe Gilbert era capaz de la hazaña vivida en el 101º Tour de Flandes, una de las mejores ediciones de su centenaria historia.

El día comenzó de la manera que está yendo toda la temporada: hay un equipo nauseabundo que quiere ser dominador en todos los terrenos y, como todos los equipos que le han precedido y le sucederán en estos aspectos, va dejando miguitas en el camino para que se pueda ver de donde vienen y a donde van. Keukeleire, uno de los outsiders señalados tras haber sido segundo una semana antes en Gante-Wevelgem, no tomaba la salida por encontrarse súbitamente enfermo, garantía de un gran rendimiento del Orica.… Leer más

 

Van Avermaet consigue el juego, el set y va a por el partido

Todo es un inmenso prólogo para el Tour de Flandes. Tengo mis dudas de que, desde que pasaron Gante-Wevelgem a un domingo, la carrera haya mejorado. Y todo lo que le rodea: han conseguido convertir carreras que antes eran de tamaño medio o pequeño en auténticos monstruos, como se ha visto la semana pasada con el GP Waregem, pasado a categoría WT con funestos efectos en su desarrollo. El mal que se ha cargado el Tour de Flandes -con mucho, el peor Monumento, la carrera más aburrida y más hecha para el lucimiento de estrellitas- corre el riesgo de propagarse al resto de carreras de pavés, todo dentro del actual hype -avivado desde el mundo anglosajón- con estas carreras.

A Través de Flandes era una carrera pequeñita, preciosa, que pasaba desapercibida antes de las grandes citas. En su lista reciente de ganadores se combina algún gran nombre (Boonen, Museeuw) con corredores del pelotón de clásicas, como Hoffman, Eeckhout o Breschel, y rara vez domina un superequipo.… Leer más