Una gran Vuelta a España

Solo 24″ han separado a Roglic de Carapaz en la clasificación final de la Vuelta. Es un diferencia que no es justa con el dominio que ha tenido el esloveno durante toda la carrera, desde el primer día: mientras el númeno uno del mundo ha ganado cuatro etapas, el gregario del Ineos -como tal fue fichado, y salvo lesiones de sus compañeros jamas será líder en el Tour- ninguna.

Las razones de por qué tan estrecho margen hay que encontrarlas en la peculiar forma de correr de Roglic, que cuando gana en línea lo hace siempre dentro de su distancia, y que en esta Vuelta ha ido a menos, incluso más de lo que acostumbra. No estuvo super en la crono, y el resto de su ventaja se debe a los segunditos que ha arañado en montaña, y a las bonificaciones.

Sus muchos detractores -ninguno abiertamente- no han tardado en incidir que ha ganado por esos segundos extra que se dan a los que cruzan la línea de meta en las primeras posiciones; bueno, esto último no lo han dicho, porque son tan lerdos que pretenden hacer creer que Roglic ha ganado la Vuelta sprintando en los puntos intermedios, como Contador en 2008 en Almodóvar del Campo.Leer más

Sprint masivo en la jornada “terrible” y “durísima”

Lo que debería haber sido una etapa normal en una gran vuelta ha devenido, en la propaganda de El Ente, en una “clásica”, una “etapa de las que van a quedar en el recuerdo”, un “van muertecitos” espetado por el segoviano, y épica trastornada en base a exagerar el frío y la lluvia.

Ha sido una etapa tirando a normalita. Lo excepcional era la distancia -dicen que la tercera etapa en lo que va de siglo donde se hacen 230 km-, tanta y tan mal planificada -esta etapa era un sustituto de las portuguesas- que ha obligado a adelantar la salida media hora.

El pelotón ha salido de Mos (Pontevedra) a las 10:00 de la mañana, y ese ha sido el único parecido con una “clásica”. La razón de una salida tan temprana radica en que había viento de cara, y se corría el riesgo de que, si se tomaban la etapa en broma, llegasen de noche.… Leer más

Otro gran triunfo de Marc Soler

Qué bien ha salido en todos los aspectos la etapa de la Vuelta en Navarra. Celebrar un gran evento deportivo en la región de Europa con peores índices epidemiológicos por Covid-19 y que el espectáculo sea de tal magnitud que se olviden casi por completo los riesgos, al menos durante la disputa de la etapa.

Y dejando unas grandes estampas para el ciclismo. La de una salida de Pamplona por la calle Estafeta engalanada y con razonable porcentaje de ocupación de los balcones, y un precioso paisaje otoñal subiendo a la sierra de Aralar, y bajando hasta Lekumberri, donde ya pocos árboles tenían hoja.

Había algo de prueba de sub23, dicho con el mejor de los sentidos. El ataque y la lucha, el puerto subido con muchos sacrificios colectivos en pos del bien común, las vallas vacías, el escaso público en la ascensión, y el final en un pueblo, con una bonita toma viendo la celebración de los protagonistas de la etapa.… Leer más

Alaphilippe y el bloqueo del ciclista

Alaphilippe y el bloqueo del ciclista

Si en la fuga del día va Markel Irizar (un corredor de 40 años) ya se sabe que no va a ninguna parte, y que estará rodeado de continentales y corredores conocidos en su casa y a la hora de comer. Es el panorama de la Tirreno-Adriático año tras año, y más con esos finales con encerrona que hacen que todo el mundo vaya junto hasta el final, donde una apoteosis de ciclismo para clips de vídeo satisface a las televisiones y a los organizadores. Los highlights, en italiano.

La fuga era tan inconsistente, tan de Irizar, que el Orica puso a tirar al líder de paja Hepburn, agraciado por el puestómetro tras la CRE. Ahí está en las fotos, con su bigotito de hipster y su maillot azul de los dos mares atraversando la Toscana más desconocida e ignota, en una de las pocas jornadas de gloria que va a tener, y que simplemente ha consistido en un traspaso de líder hacía Adam Yates.… Leer más