Miseria del ciclismo cántabro

Miseria del ciclismo cántabro

Con la caída de Cobo termina por cerrarse el círculo del ciclismo cántabro, abierto a mitad de la década pasada con la irrupción en el ciclismo del Saunier Duval. Era un equipo de nuevo cuño al que su director quiso darle una impronta regional con ese guiño a los corredores de la zona, en una acción parecida a la que Juan Fernández hizo con sus andaluces escaladores. Al final, lo que contaba era la impronta del otro tipo. La de siempre.

El primero en destacar fue Ventoso, uno de los pocos corredores de la historia del ciclismo que pueden decir que ganaron su primera carrera profesional. Fue la primera etapa del Tour de Qatar 2004, batiendo a gente como Boonen y McEwen, y con solo 22 años. Después fue evolucionado hacia un tipo de sprinter poderoso y que subía mucho, e incluso acabó cuarto en la Gante-Wevelgem 2007.

Fue su último año en Saunier.… Leer más

 

Si ni él mismo se lo cree, ¿por qué deberíamos los demás?

Si ni él mismo se lo cree, ¿por qué deberíamos los demás?

Entró en meta e inmediatamente se llevó las manos al casco en un gesto interpretado universalmente como de incredulidad. Después siguió con su zambomba de niñato y se fue a desplomar al suelo -de manera medida, como los malos actores- mientras era agasajado por la nube de fotógrafos. 18 años después un holandés volvía a ganar la carrera nacional por excelencia, y lo hacía vestido con el maillot de campeón nacional.

Allí donde el Rabobank había fracasado repetidas veces con Thomas Dekker, Freire, Mollema, Gesink y Karsten Kroon iba a triunfar un corredor que no milita en el equipo-enseña holandés que siempre ha habido y que siempre habrá, porque el ciclismo es un deporte muy querido y practicado en Holanda, a pesar de que llevan 40 años buscando al sucesor de Zoetemelk.

Quizás sonrió por eso. Al revés que en sus triunfos en Waregem o en la Flecha de Brabante, celebrados con alaridos y gestos adustos, el fenómeno Mathieu Van der Poel sonrió al entrar en meta, una sonrisa teñida por ese gesto de incredulidad que resume perfectamente el ciclismo de hoy en día, ya rendido sin remisión al nuevo ídolo que lo va a curar de todos los males.… Leer más

 

El valor de una foto

El valor de una foto

Dos fotos de los últimos días muestran el estado real del ciclismo de manera directa. Las dos comparten muchas cosas, a pesar de ser de carreras tan distintas como la Itzulia y la París-Roubaix, separadas por galaxias y unidas por la chapuza, el ciclismo que cambia y, al final de todo, la nadería.

La carrera vasca, francamente venida a menos, se ha llevado el premio de un ganador final de la casa, algo siempre muy apreciado por esa zona. Hacía 15 años que no se veía algo así, y nadie ha aprovechado para recordar que ese Iban Mayo acabó su carrera antes de los 30 años con un positivo, y que en esa edición ganó tres etapas, como si fuese un sprinter, o un corredor talentoso como Schachmann.

El alemán consiguió el antepenúltimo día su tercera victoria (de cuatro posibles) en la carrera, también al sprint y esta vez en el llano, ante la sorpresa Pogacar, aunque el joven que mejor corrió ese día fue el increíble suizo Hirschi.… Leer más

 

La “semana vasca”, debidamente contextualizada

La “semana vasca”, debidamente contextualizada

La semana vasca es una cosa que intentan vender desde hace unos años. Comenzaría con el GP Miguel Indurain, seguiría con la Itzulia y concluiría con el GP de Amorebieta, en un orden natural de las cosas donde dos carreras de segunda fila compiten con un “miniTour en abril”, una de las tantas barbaridades que pueden decir los locales cuando están de jarana y celebración.

La realidad, tan terca, indica que este año no hay ningún ganador de la Itzulia en la salida, y como ganador de una gran vuelta por etapas únicamente está Geraint Thomas. Vale que es el vigente ganador del Tour, pero no es precisamente el gran corredor de vueltas por etapas que uno se esperaría de un MiniTour, que es más de lo primero que de lo segundo. No obstante, la propaganda atrona con lo selectivo de las etapas y el recorrido.

Veamos. El GP Miguel Indurain fue una chapuza inmensa donde la carrera se neutralizó a 50 km.… Leer más

 

A por las bonificaciones en la Itzulia

A por las bonificaciones en la Itzulia

El año pasado la Vuelta al País Vasco salió del grupo de cola de las pruebas por etapas WT ancladas en un modelo caduco y previsible, donde siguen con paso firme el Tour de Romandía y la Volta a Cataluña. Lo hizo con una innovación en forma de crono de 19´4 km llanos en un sitio tan inusual como Lodosa, al lado del Ebro y entre campos de cultivo. Algunos de los Protágoras del ciclismo criticaron la longitud, o la modalidad, o el cambio (recuerden: el País Vasco de la política étnica del equipo de balompié de Bilbao, o los del Alarde)  y este año la crono vuelve a una distancia propia de juveniles (11´3 km) y, en contraprestación, se coloca el primer día.

Durante muchos años la Itzulia era una prueba de cinco días que iban a desembocar al sábado de la crono, donde el que ganaba se llevaba la carrera.… Leer más

 

Una Sanremo sin levantarse del sillín: metafóricamente y de verdad

Una Sanremo sin levantarse del sillín: metafóricamente y de verdad

Hace menos de un mes Julien Alaphilippe no tenía ninguna victoria en Italia. Ahora tiene cuatro, que son las mismas que las conseguidas en toda su vida deportiva por Valverde y Boonen (dos cada uno). El nuevo Bettini ha encontrado su nuevo paraíso particular y el mundo del ciclismo transalpino parece encantado con ese corredor de bolsillo, a tenor de las reacciones a su victoria en la Milan-Sanremo 2018.

¡Qué diferencia respecto a 2016 y el incontestable triunfo de Demaré! La primera vez en 20 años que un francés ganaba la carrera y todo fue encogimiento de hombros, críticas despediadas por parte del periodista estrella de Gazzetta, y altavoz contínuo a las invenciones de un par de ciclistas mediocres italianos sobre falsedades que ellos habrían hecho de haber tenido alguna vez opción de ganar la carrera.

Con Alaphilippe viene todo más rodado. Y viene así porque viene con el pack de un equipo muy conocido, de una nación histórica del ciclismo que ha vuelto -por qué había desaparecido saldrá veladamente en el post- y, la parte más importante, viene porque era el máximo favorito en la salida.… Leer más

 

Los que siempre fracasan en la Milán-Sanremo

Los que siempre fracasan en la Milán-Sanremo

Jurgen Roelandts terminó quinto el año pasado en la Milán-Sanremo, que tal y cómo fue a la carrera significa que fue cuarto en el sprint más importante del año. Batió a Sagan, a Matthews, a Cort Nielsen, a Colbrelli, a Stuyven, a Kwiatkowski, a Modolo, a Van Avermaet y a Viviani. Para que nadie piense que fue un accidente, en 2016 fue tercero, pero también habrá el que diga que ese año hubo caída, o que se remolcó de un coche, como todavía dicen los de siempre del que ganó.

Roelandts tiene 33 años y este año ha fichado por el Movistar, un equipo que tiene como mejor puesto en la carrera un cuarto puesto conseguido por casualidad por un corredor que jamás volvió a hacer nada ni remotamente parecido -y son 40 años de historia de la franquicia-, y que hace poco se pavoneaba en redes sociales de salir por primera vez en la Het Volk.… Leer más

 

Zibaldone de la Tirreno-Adriático

Zibaldone de la Tirreno-Adriático

Adam Yates pretendía ganar la Tirreno-Adriático sin hacer ni un solo ataque, y al final ha perdido la carrera por un mísero segundo. Este tipo de emoción ha llevado a pensar a los Sénecas de este deporte que hemos estado ante una buena edición de la carrera, cuando simplemente ha abundado en su decadencia: al menos Quintana o Contador necesitaron un ataque -uno, no más- para ganar la carrera, esta vez ni eso. La diferencia de la CRE y los pocos segunditos rascados en las etapas de montaña (circuitos urbanos de carreras de juveniles) eran el bagaje del inglés.

La mayor plasmación de esta Decadencia-Adriático, además de la total ausencia de público en el 80% de las etapas, o el recorrido de la crono final por unas calles parcheadas a nivel africano -al menos el Giro consigue un reasfaltado-, es que el periódico del organizador no tenía en portada ni una mención a la carrera en el momento de escribir esto, y las razones habría que encontrarlas en el simulacro de crónica que hay en la sección específica de ciclismo: por primera vez en la historia de la carrera no hay ningún italiano entre los diez primeros.… Leer más

 

Alaphilippe y el bloqueo del ciclista

Alaphilippe y el bloqueo del ciclista

Si en la fuga del día va Markel Irizar (un corredor de 40 años) ya se sabe que no va a ninguna parte, y que estará rodeado de continentales y corredores conocidos en su casa y a la hora de comer. Es el panorama de la Tirreno-Adriático año tras año, y más con esos finales con encerrona que hacen que todo el mundo vaya junto hasta el final, donde una apoteosis de ciclismo para clips de vídeo satisface a las televisiones y a los organizadores. Los highlights, en italiano.

La fuga era tan inconsistente, tan de Irizar, que el Orica puso a tirar al líder de paja Hepburn, agraciado por el puestómetro tras la CRE. Ahí está en las fotos, con su bigotito de hipster y su maillot azul de los dos mares atraversando la Toscana más desconocida e ignota, en una de las pocas jornadas de gloria que va a tener, y que simplemente ha consistido en un traspaso de líder hacía Adam Yates.… Leer más

 

Decadente-Adriático

Decadente-Adriático

Los problemas de la Tirreno-Adriático eran muy evidentes desde que decidieron apostar por ediciones con un puertarraco que llevaron a que la carrera fuese para consumados corredores de tres semanas, a los que muchas veces les bastaba con un único ataque para ganar. Se consiguió salir de la apatía de las ediciones para sprinters, y de aquella memorable edición al puestómetro entre Garzelli, Evans y Scarponi. Ahora, como mal menor, proponen un recorrido sin apenas subidas.

Era lo normal tras una edición aborrecible donde en la etapa de montaña entraron tropecientos al sprint, pero dudo mucho que los males de la carrera se solucionen con la edición 2019. Por lo pronto, la CRE aburrida y cansina del primer día seguirá siendo decisiva, incluso mucho más que en otra ediciones: aquel equipo que pierda más de 20″ quedará descartado para una general que se decidirá en gran medida por segunditos y bonificaciones.… Leer más