Niki Lauda Terpstra

Ahora resulta que se han inventado lo de la semana belga, cuando debería ser la semana flamenca: el ciclo de diez días que empieza con Harelbeke y termina con la Epifanía del Tour de Flandes, no en vano disputado en Domingo de Pascua. Diez días de cansarse de masticar, como de una comida obligada, una y otra Berendries, Tainenberg y Oude Kwaremont, convirtiendo a todas las carreras en remedos absurdos del día de exaltación flamenca que es el primer domingo de abril.

Para una que había diferente, y eran los Tres Días de la Panne, la convierten en una insulsa cita de un sólo día y en miércoles, porque sus fechas en el calendario eran demasiado apetitosas. Ahora, en la semana regular antes de Flandes, se queda el GP Waregem -convenientemente endurecido, como todo-, y justo ante de Harelbeke La Panne, con una participación tan horrible que hasta pudo ganar Viviani, el tristísimo sprinter que cuatro días antes había pedaleado hacia atrás en Vía Roma.… Leer más

 

No hacía falta esto

Después de once años de propaganda sobre un supuesto Infierno del sur o la otra París-Roubaix, sustituidos en tiempos recientes por la patraña de el sexto monumento, los organizadores de Strade Bianche han logrado lo que querían desde el principio: una edición con lluvia y barro -por muy poco no hubo nieve- que colmase su afán de un ciclismo estereotipado, de sufridores.

El ciclismo no tiene ninguna necesidad de una carrera como Strade Bianche, copia de una marcha cicloturista porque hace tiempo que no inventa nada. Ya era, con mucha diferencia, el deporte más duro, y hacer una carrera por pistas sin pavimentar no aporta absolutamente nada a un deporte centenario que durante sus primeros cincuenta años circulaba preferentemente por carreteras así. Si las dejó no fue porque estas desapareciesen completamente, sino por una serie de factores entre los que el principal era la seguridad y evitar los pinchazos.… Leer más

 

#quépenalodeAndorra

Ha venido bien que la última etapa antes del primer parón -aquí son parones, en las demás grandes son días de descanso- de la Vuelta a España fuese una mierda pinchada en un palo, hasta tal punto que se asistió, por vez primera, a un sprint lanzado en cuesta de burros, aunque no haya sido presentado como tal: de lanzador ejerció un inesperado Mikel Nieve, y de rematador Chris Froome.

El británico de la bilharzia corre la Vuelta contra sí mismo, y gusta de ir dejando sus miguitas en los sitios donde cayó derrotado, o donde había ganado. Si en 2015 se empeñó en volver a ganar en Peña Cabarga, este año ha querido brillar en Andorra (donde perdió la Vuelta 2015 por una caída) y ahora en Cumbre del Sol, donde se inició el dumoulinismo, en gran parte por dejar planchado un par de veces al gran tirano de la época.… Leer más

 

Un Lombardía de todos contra Astana

Un Lombardía de todos contra Astana

Confieso que no sabía muy bien quien era Diego Rosa cuando, esta primavera, realizó una soberbia actuación en Strade Bianche, atacando y tirando del grupo. Corría en el Astana y era un joven italiano fichado esta temporada, tras dos años en el Androni. Ahora, tras su sensacional triunfo en la Milán-Turín, se puede decir que ha sido una de las sensaciones de la temporada, rindiendo a un nivel muy alto.

En la carrera de Siena fue quinto, 23º en el Giro haciendo de gregario abnegado todos los días -incluso décimo en la exigente etapa de Sestriere, la penúltima- y en la Vuelta 20º, con un décimo puesto en Andorra. No está nada mal para un corredor del 89, y del que se podía decir bien poco: dos grandes vueltas a gran nivel, porque su trabajo siempre ha sido el de gregario…

A eso se había dedicado el día anterior, en la muy venida a menos Tre Valli Varesini, donde hizo de secante en el grupo tras el fulgurante ataque de su jefe de filas Nibali que, siguiendo la gran tradición italiana, lame sus heridas de la temporada ganando pruebas de menor nivel en su país.… Leer más