Desaparecen los superequipos, hay carrera

Espectáculo inesperado en el primer día de los Pirineos: ni la impresentable distancia de la etapa -140 km. dignos de marcha cicloturista-, ni la actitud previa de los corredores hacían presagiar un desarrollo tan entretenido y bueno como el vivido.

Ha sido una etapa sumamente interesante porque se ha visto que los superequipos no existen: subiendo el Peyresourde no había nadie del Ineos acompañando a Bernal, y cuando cedió Dumoulin nadie del Jumbo con Roglic. Sin embargo, había diez jefes de fila, más o menos al mismo nivel.

No ha habido cambio de líder, no ha habido ataques espectaculares ni lejanos, pero ha habido una escabechina importante, y muy inesperada. Los antecedentes, incluso en un recorrido equiparable -primera etapa de montaña pirenaica, poca distancia, superequipo en liza- no permitían ver en el horizonte de esta tarde algo así, y sin embargo ha sucedido. ¿Las razones? Vamos a explicarlas.

Se formó la fuga, y el corredor de más caché era Zakarin: no había mucho, pues, dado que el ruso lleva año y medio desaparecido.… Leer más

De santuario a santuario, y Lombardía porque toca

De momento el encadenado de pruebas de un día por el norte de Italia está siendo un éxito, hasta el punto de que algunas pruebas van a intentar sumarse en los próximos años al calendario de otoño, como la Copa Agostoni o la Sabatini, ahora mismo perdidas en mitad de septiembre y con una participación bajísima, casi tanto como su relevancia. Gran parte del auge de estas carreras centenarias -que en fechas recientes han tenido ediciones sin disputar- se debe al hype con las pruebas de un día, y también al interés que suscitan en los grandes campeones.

Un buen ejemplo ha sido estos dos días en el Piamonte, la cuna de gigantes de la ruta como Girardengo, los hermanos Coppi o Saronni. El miércoles se disputó la Milán-Turín en su edición del centenario, con el previsible desarrollo de la carrera desde que volvió en 2012 con el final en Superga: todo queda para la subida final, y los que conocimos las ediciones clásicas con final en el Corso Casale -paralelo al Po- o en el ya impracticable Autovelodromo Fausto Coppi añoramos esa carrera que no se decidía necesariamente en el kilómetro final.… Leer más

Terpstra gana el Gran Criterium Flamenco

La carrera quedó definitivamente muerta cuando Terpstra saltó a falta de 25 km. y consiguió su ventaja de 20″, la que puede sostener ante el mejor de los pelotones. Repitió la jugada de Harelbeke -de manera mucho menos memorable, empero- como si nadie hubiese visto o disputado la carrera, porque el circuito maligno con el que el Tour de Flandes se ha convertido en el Circo de Flandes favorece la fuerza bruta, y el holandés va sobradísimo de eso.

Antes de ese momento decisivo, que no fue respondido en primera instancia por ninguno de los favoritos (¡Terpstra! ¡Ganador de Roubaix y Harelbeke en solitario! ¡A 25 km. de meta!), la que para algunos es la mejor carrera del mundo dio muestras de lo que realmente es: una pesadilla distópica de lo que el ciclismo puede llegar a ser, al menos en las grandes citas.

Un circuito repetitivo y oclusivo que jamás dará espacio a ningún movimiento táctico, y que ahoga las escapadas y las persecuciones antes de la última vuelta de tuerca.… Leer más