A temporada pasada

DLi6zu2WsAAPH0a[1]Los protagonistas creían que nunca llegaría el final de la temporada, tras haber sido señalados en el ya lejano mes de enero. Algunos han estado en sus marcas, otros han clavado fielmente el pronóstico, un par de ellos se ha desmarcado del vaticinio agorero y han trazado su propia trayectoria. Sea este el momento de repasar la trayectoria en 2017 de estos ciclistas:

Lobato: efectivamente, ha logrado ser el nuevo Paul Martens del Jumbo. Una única victoria en el Tour de L´Ain, y un segundo puesto en la etapa de Tarragona de la Vuelta, donde no se le volvió a ver más en un sprint, llegando a optar por soluciones tan ingeniosas como ir escapado en la etapa de Gijón. El equipo en el que está es como es, o sea que puede que el próximo año haga lo mismo.

Gaviria: sacrificó las clásicas de pavés para llegar al Giro lo mejor posible, y le salió muy bien.… Leer más

 

Por fin una etapa del Giro

El Giro de Italia no llegó al Gargano hasta 1979, una fecha relativamente reciente en una carrera que empezó en los albores del siglo pasado. Hay muchas razones que lo explican: la relativa pobreza de la zona, su incontrovertible aislamiento, y el poco arraigo del ciclismo en la zona. Desde entonces, ha vuelto en otras seis ocasiones y, al menos en todas las veces que hay memoria reciente, ha sido una buena etapa.

En el año 2000 ganó un joven Di Luca, que sin embargo reconoce en su muy estimable libro que iba ya hasta las trancas. En el 2006, en una maravillosa etapa-maratón, hubo una fuga muy peligrosa y triunfo final de Pellizotti; en 2008, última ocasión hasta la fecha, el ganador fue Matteo Priamo, un corredor que entonces tenía 26 años: dio positivo por la misma CERA que su compañero Sella, y dejó el ciclismo. Bruno Reverberi, su director, sigue en carrera con el Bardiani de los positivos de Pirazzi y Ruffoni, pero nadie dice nada de los acueductos comunicantes.… Leer más

 

Un Giro que no termina de arrancar

Habia tantas expectativas generadas en torno la edición número 100 del Giro de Italia que todo lo sucedido hasta ahora -seis etapas, siete días desde que comenzó la carrera- saben a poco o muy poco. En gran parte ya se sabía que algo así iba a pasar con las tres etapas sardas, no muy diferentes de cuando hacen salir la carrera de Holanda, Irlanda o cualquier otro sitio exótico: un prólogo de tres días, y después un día de descanso que nadie necesita, simplemente unos organizadores que tienen que mover la caravana.

El problema es que este Giro ha tenido dos prólogos alargados, porque tras Cerdeña y un día de descanso, ha habido dos días en Sicilia de muy poca cosa también, y el tránsito posterior a la península, que hoy ha vivido su primer día, tiene pinta de que va a ser igual, contando los días hasta el domingo y lo que se espera vaya a ser una subida pantagruélica al Blockhaus, el puerto más duro como final de etapa de este Giro que ha empezado al tran-tran.… Leer más

 

Todos quieren la Sanremo

Todos quieren la Sanremo

Poco dura la tradición en la Sanremo: parecía que en el año 2015, con el feliz retorno al final tradicional de Vía Roma, se encauzaban los desmanes cometidos por Zomegnan y Acquarone. En 2016 también se volvió a disputar en el tercer sábado de marzo, su fecha tradicional, y aunque la carrera salió de más de 300 km. por culpa de un corrimiento de tierras y su desvío, el recorrido siguió siendo el habitual de los 291 km. entre el Castello Sforzesco de Milán y la meta en Sanremo.

Como si tuviesen un demonio interior o una mala conciencia, los organizadores de la carrera de un día más importante del calendario ciclista han vuelto a meter la pata soberanamente, y en un detalle aparentemente sin importancia. Sin que nadie lo demandase, sin que hubiese ninguna necesidad, han cambiado el trofeo del ángel alado -que apenas llevaba unos años- por una nueva cosa insulsa, contrahecha y profundamente desagradable, muy parecida a la boñiga esa que hizo Agata Ruiz de la Prada para el juguetito de Guillén.… Leer más

 

Otra Tirreno para Quintana

Otra Tirreno para Quintana

Otro año más que la Tirreno-Adriático sale ampliamente derrotada por París-Niza, y se podía ver desde antes del inicio de las carreras. La carrera italiana necesita salir otra vez más del pozo donde se ha metido con unos recorridos muy poco dados a la alternativa, igual que pudo salir de aquella vergüenza que fueron las ediciones para sprinters. Se presentaba como una Tirreno fotocopiada, y así ha sido: Quintana ha ganado por segunda vez con un ataque fotocopiado al del 2015. Un solo ataque en el Terminillo da para ganar una prueba por etapas de prestigio.

Tras la exhibición de Thomas, al día siguiente Sagan hizo un sprint realmente atómico en Montalto de Castro: un año después de esa victoria de Gaviria que el fandom fatal del ciclismo se aprestó a etiquetar como uno de los mejores sprints de todos los tiempos recientes y aún por venir (porque para eso les da la entededera) al colombiano ni se le vió por el sprint, dominado por Sagan a su antojo.… Leer más

 

Una atención especial para…

Como cada año llega el momento de señalar con el Dedo Justiciero a corredores que, por diferentes motivos, afrontan una temporada de encrucijada en sus carreras. De su rendimiento en 2017 dependerá su futuro, además de por la astrología, los chakras y los chem trails.

Lobato: el corredor gaditano recala en el Jumbo tras no alcanzar las expectativas desatadas en su hype de principios de 2015. Será el único español de la plantilla, y en principio parece tener un calendario de líder salvo cuando tenga que lanzar a Groenewegen, pero ¿líder en donde? ¿En las Ardenas? Pues entonces logrará lo mismo que ha logrado el alemán Martens en estos años.

Gaviria: tras su sensacional debut en profesionales, solo al alcance de muy pocos escogidos, se puede permitir el lujo de pasar un 2017 más resguardado. Se supone que Quick Step lo llevará a debutar en alguna grande -dicen que el Giro-, pero a ver como llega tras las clásicas, esas que se le dieron tan bien sin conocer el pavés.… Leer más

 

¿Hay Mundial?

¿Hay Mundial?

Son muchos los elementos que convergen para plantearse la pregunta del titular. Un país no apto para el ciclismo, y en general para cualquier tipo de práctica deportiva; un recorrido estúpido; la fecha del 15 de octubre, que impedirá al futuro arcoiris estrenar la prenda en el ya disputado Giro de Lombardía; y la cosa más seria de todas: la posibilidad de que el recorrido se acorte hasta unos ridículos 106 km, los de las vueltas finales por la aberración urbanística de Doha y sus terrenos ganados al mar.

Ninguna circunstancia es sobrevenida: se sabía desde el momento en que, mientras se disputaba el Mundial del Cauberg, la UCI anunció que habría un Mundial en Qatar. Un país desértico que, por alguna política de orgullo nacional, ha decidido apostar por el deporte como vehículo de promoción de las bondades del régimen, el mismo que financia el terrorismo islámico internacional, pero solo se dice por lo bajini para que no pare el flujo de petrodólares.Leer más

 

Si gana De Gendt gana el ciclismo

Era tan difícil como esto: estar a la altura de la participación en la Volta. El balance, pasado el ecuador de la carrera, es igual de lamentable que en otros años: recorrido insulso, escasa competitividad y una realización televisiva que, en vez de realzar la prueba, la empobrece.

El primer día con final en Calella se dio paso a la señal internacional sin que el helicóptero estuviese en funcionamiento, agraciando al espectador con la ya clásica toma de la recta de llegada con el zoom a tope, quizás en homenaje a la victoria de Paterski el año pasado. Afortunadamente, no se llegó a tales niveles de ridículo y, cuando quedaban poco más de 50 km para meta, ya se vieron imágenes en directo del pelotón.

Imagenes malas, sacadas como si los profesionales fuesen expertos en toreo -coronando un puerto se vio como las motos adelantaban a los fugados, como si no hubiese un sitio mejor ni antes, ni después-, especialmente las de helicóptero: para ahorrarse un segundo aparato que haga de relé, hay una única aeronave que hace unas tomas desde la troposfera, donde se ve a liliputienses escalando montañas desérticas.… Leer más

 

Gaviria, un sprint atómico en Montalto di Castro

Gaviria, un sprint atómico en Montalto di Castro

Antes Tirreno-Adriático tenía finales en encerrona, o en cuesta, y ahora tiene un recorrido donde la CRE es la etapa más decisiva antes de la única jornada de montaña; se ha pasado de una prueba para sprinters -que llegó a ganar gente como Petacchi, Pozzato o Freire- a otra para escaladores -Scarponi, Garzelli- y ahora no se sabe muy bien qué, aunque la ambicionan los mejores vueltómanos, al menos esos que, al revés de Froome y Quintana -de profesión, sus labores- están disputando.

La CRE fue para el BMC, campeón del mundo de la especialidad, que aprovechó para colocar de líder al magnífico corredor que es Oss, todo un homenaje a un corredor local y bastante estimado por la aficción. El equipo suizo saco 2″ a Etixx, aunque el mejor tiempo durante gran parte de la jornada fue para FdJ, que finalmente acabó tercero a 9″. El equipo francés tenía una competición particular con Euskaltel a ver quien hacía peores CRE y ahora, espoleados por la presencia de Pinot, han ganado su primera prueba en 20 años de patrocinio -en el Tour del Mediterráneo- y se permiten el lujo de este tiempazo en la CRE más larga de la temporada.… Leer más

 

Contador busca amor

Contador busca amor

Hubo un tiempo, ya lejano, en que este blog tenía una entrada regular titulada “En el año (pongan la cifra que quieran) de la Era Contador”, que más o menos salía con motivo de la primera victoria del Pistolero de Pinto. Por razones a la vista de todos, ya no se puede poner algo así, porque si Contador ha marcado una era hace ya tiempo que esta se ha acabado.

Aunque haya seguido sumando victorias en grandes vueltas (Dos Vueltas y un Giro desde su conversión al vegetarianismo), en la carrera que realmente le importa solo suma un fracaso tras otro, y así no hay forma de marcar era. Ha sido el propio Contador, dentro de su personaje, el que quiso automarcarse el final de su propia era en el ciclismo cuando, durante la temporada pasada, anunció que esta sería su último año.

Al igual que una folklórica -y en esto es igual a Cancellara-, parecía que este año iba a dotar a los periodistas que viven de sus desvelos de la muletilla para encasquetar crónicas que harían vomitar a una cabra, esas que contienen la frase “la última Volta de Contador”, “la última carrera de Contador en Italia”, “la última vez que Contador pasa por Irún”, y cosas similares.… Leer más