Johan de Muynck ya tiene sucesor

El chapucismo constante de la Vuelta de Guillén llegó incluso al podio final; no por sus integrantes, que también, sino porque pese a tener un jefe de protocolo (sic) el segundo se puso en el lugar del tercero, y viceversa. Sumen esto a la pésima realización televisiva -constantemente tragándose ataques, y penosas tomas de la entrada en meta- y el escaso espectáculo durante estas tres semanas, y ha quedado una Vuelta muy mala, un retorno a lo que ha venido siendo siempre esta carrera.
El tópico aquí sería lamento tener que hacer este balance, pero más lamentaría tener que mentir. La Vuelta ha sido muy mala, y así se ha visto en las tres etapas finales. La de Talavera fue un circo de 140 km. que en la mente de Escartín y Guillén era propicia para ataques, al ser “corta y nerviosa”. La realidad es que fue uno de los momentos más humillantes del ciclismo este año, con un puerto de Piélago que se coronaba lejos de meta, y donde la fuga ya estaba neutralizada.… Leer más