¡Todavía con Vandenbroucke!

¿Qué motiva a alguien a escribir un libro? ¿Y a escribir un libro sobre Frank Vandenbroucke, del que ya hay “seis libros sobre él en francés o neerlandés”? El autor del séptimo libro sobre el belga lo cuenta de una manera en un lado:

Porque todavía hay un enigma que descodificar, historias que no se han contado, una vida que no ha sido explorada del todo. Porque temas como el cuidado mental, la adicción, el dopaje, el papel del deporte profesional en todo ello, y lo adecuado o no del apoyo que se brinda, o la manera en que los seres humanos pierden el norte, no dejan de ser relevantes. Porque, como el propio Frank deseaba, no habría que cometer los mismo errores

Y lo cuenta de otra manera en otro lado: se lo pidió su editor. Ustedes podrán creer la versión que quieran, yo me creo la más realista, especialmente habiendo puesto antes las lenguas en las que están disponibles los anteriores libros sobre Vandenbroucke.

Het Volk 1999, era increíble como andaba con mal tiempo

El año pasado se publicó en inglés y, con pocos meses de diferencia, en castellano e italiano, el libro Dios ha muerto. Apogeo y decadencia de Franck Vandenbrouck, el talento más desaprovechado del ciclismo. El autor es Andy McGrath, que cinco años atrás publicó un biografía mohosa y difícilmente compatible con la realidad sobre Tom Simpson. Era tan edulcorada, tan noña, que ganó el premio literario más prestigioso del sector de libros de deporte, el mismo galardón en donde ha quedado finalista con el libro que hoy nos ocupa: de ahí el interés del editor.

Básicamente el libro es una repetición del mismo esquema aplicado con Simpson: ciclista talentoso, final trágico y prematuro, drogas (¡pero la clase!), familia, y tratamiento esquizoide y demencial de datos irrelevantes, que en ocasiones llegan a enfadar al lector. El libro está por encima de la media de los de su ramo, pero realmente no es un libro de ciclismo: apenas hay descripción de carreras, y se centra en gran medida en aspectos escabrosos, desagradables y directamente repugnantes de la vida del malogrado ciclista.

Seguro que el fotógrafo pensó presente-futuro-pasado allá por 2003….

Creo que ese es su interés, y no el extenso párrafo entrecomillado con el que empieza este post. Refuerza esta impresión que el libro no cuente con bibliografía, una auténtica vergüenza porque roba datos y citas explícitas de otras obras sobre Vandenbroucke, y sí cuente con el peor índice onomástico que jamás haya visto en libro alguno, uno con entradas irrelevantes, y errores tipográficos como “consume de drogas” o “Vandenbroucke fiche”, alterna entradas en español e inglés (“Vandenbroucke at”, “Vandenbroucke en”), deja sangría en unos epígrafes y en otros no -y no vean qué dolor hasta darse cuenta- y, en general, es un despropósito surrealista, con lo peor que se puede decir de una sección así: no cumple su función.

Como tampoco lo hace el libro. Si el interés era “una vida que no ha sido explorada del todo”, yo no he aprendido nada sobre Vandenbroucke que no supiese. El autor ha recurrido a fuentes de escaso interés y, las que no ha podido conseguir, las trata con un desdén que provoca estupor:

Los padres de Frank tampoco quisieron colaborar; su madre no estaba de acuerdo con el proyecto. Chantal y Jean-Jacques trabajaron en una biografía, la definitiva según ella, con un periodista belga, y no hay nada más que decir sobre el asunto

Ah, que no quisieron colaborar porque ya tenían ellos mismos un proyecto de libro. Eso se llama rencor. El del periodista inglés, claro, que no escatima en detalles truculentos y realmente espeluznantes sobre los padres de Vandenbroucke, que seguramente se hubiese ahorrado de haber colaborado, o de haber sido ingleses y padres de Tom Simpson.

Con el Dr. Mabuse y Philippe Gaumont

La historia de Vandenbroucke es sencilla, y conocida por todos: niño belga que nace en familia de ciclistas, le meten desde pequeño lo de la bici, le dicen que es muy bueno, da tres o cuatro campanazos muy concentrados, deja de ser ciclista mucho antes de los treinta, y acaba muriendo de ciclista, de los hábitos y costumbres adquiridos durante el profesionalismo. Sin más.

Entonces, ¿por qué todavía ejerce esa fascinación? Bueno, porque tenía una gran clase encima de la bicicleta. Eso no te lo da la droga, como saben perfectamente Escartín, Jiménez o Mancebo. Y después está todo lo otro: su truculenta vida, el morbo, su muerte, la presencia permanente de la droga y el dopaje, y periodistas carroñeros como Andy McGrath.

Su celebérrimo ataque en La Redoute

Para el que quiera eso, el libro satisface con creces. Esta lleno de detalles, como indicar los valores fisiológicos de las pruebas que le hizo Aldo Sassi cuando recayó en Mapei (85 de Vo2max, que según el autor le colocaban al nivel de los más grandes, SIC), las drogas de todo tipo que consumía, sus problemas con la prensa, y las excusitas típicas de estos casos, como el nada sorprendente “para su generación fue una tragedia convertirse en profesionales en un tiempo como este en el que tenían a su disposición un arsenal tan poderoso y su uso estaba desbocado y sin regular”.  Vamos, que se hicieron yonkis y posteriormente fiambres por obligación.

El propio Vandenbroucke reconoció en vida que todo lo que consiguió se lo debe a la EPO, como así aparece recogido en el libro, y como no podía ser de otra manera. Esa sustancia aparece en en libro con muchísima menos frecuencia que el Stilnox (que en la edición española han dejado bajo la grafía europea de Stilnoct), al parecer la causante de todos los males del belga, incluyendo amenazar de muerte a su padre, maltratar a su mujer, dejar el ciclismo, y todo lo demás.

Principios de los años 90

En lo que no abunda, y para mí es la clave de todo, es el enfermizo ambiente familiar que se intuye en toda su vida, incluyendo el detalle de que, tras dejar a su primera mujer a los seis meses de ser padre, esta rehizo su vida poco después emparejándose con su primo, un ciclista fracasado que fue profesional durante dos años porque su padre era el director del Lotto. Por cierto, más de veinte años después siguen juntos.

Eso es lo más abundante del libro, con diferencia. De ciclismo, bien poco. Es más, hasta el trágico episodio de su muerte con 34 años, en compañía de una prostituta en Dakar, está narrado con fruicción de detalles e hipótesis dignas de Iker Jiménez. Una vez más, hay detalles repugnantes, y quizás ahora sea el momento para reconocer la capacidad adivinatoria de Gómez Peña cuando escribió la esquela de Vandenbroucke un año antes de su muerte. Total, ya estamos puestos en repugnantes integrales.

Y terminamos con el título. Dios era como llamaban a Vandenbroucke algunos fans belgas; desde luego, en España jamás recaló ese apodo. El propio ciclista publicó sus memorias jugando con esa denominación: “Yo no soy Dios”. No deja de ser la misma estupidez que llamar “Supermán” a un ciclista colombiano dopado, o “Purito” a un enano andorrano. El autor, sin embargo, intenta girar el rizo.

Pote belga

Ya lo hizo con su libro de Tom Simpson, titulado Bird on a wire (“pájaro en el alambre”), una expresión inglesa de uso común para indicar zozobra, y popularizada con una de las mejores canciones de Leonard Cohen, una canción que es una plegaria de perdón tras muchos excesos. Dios ha muerto es un célebre aforismo del gran aforista Nietzsche, casi de uso común, y, aunque no dudo que la intención de McGrath es continuar el título de la autobiografía, el título es sumamente desafortunado porque el aforismo continua con “Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado”, etc, etc.

Ya lo que nos faltaba, ser culpables de la muerte de un yonki-ciclista, y que encima nos acuse un arribista que quería ganar un premio literario porque el editor le insistía.

***

Para los que quieran conocer la historia de esta familia disfuncional belga, les recomiendo el libro “La saga Vandenbroucke”, de Pascal Sergent. Es el típico libro-homenaje escrito por amistad personal del autor con la familia, hecho desde el respeto y sumamente interesante. Se editó en 2010 por Roularta Books, está en francés, y cuenta con un montón de fotografías, incluyendo algunas que provocan el pasmo absoluto. De nada.

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Tobias Halland Johannessen, anunciado como el enésimo Nuevo Heraldo Salvador del ciclismo, operado de la rodilla tras una lesión tras la que “pensé en poner fin a mi carrera”. Recordemos que este monstruito ganó de manera monstruosa el Tour del Porvenir 2021, e hizo un debut en categoría élite este mismo año del que después no se supo nada más. Ahora sí. Dice que “los dolores van a continuar, pero podré seguir compitiendo” [con TUE].

Noruega ha decidido apostar fuerte por el deporte no invernal, y los frutos se ven en el medio fondo, en el ciclismo, y en el fútbol, donde un delantero con signos evidentes de abusar de la hormona del crecimiento -incluyendo deformación facial con acromelagia visible en mandíbula y pómulos- pulveriza todos los registros, hasta que caiga pulverizado. Por supuesto, nadie dice ni mú, porque sería cargarse el chiringuito.

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Ponomar, el ucraniano que debutó en el Giro 2021 con 18 años -y acabó, e incluso estuvo en alguna fuga-, fichado por el Arkea.

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Interesante galería fotográfica donde en ningún momento se citan los problemas con el dopaje y las drogas -uno acabó muerto- de esa “enorme cantera”.

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Jajajajaja, un carril-bici “seguro” separado por bolardos. Sí, bolardos en una carretera intermunicipal. ¿Dónde se les puede haber ocurrido esta majadería? Pues en Zaragón, concretamente entre Sabiñañigo y Jaca. Se lee en la noticia que los bolardos serán “balizas flexibles de separación resistentes al atropello”. ¡Ojalá pronto una macrogranja porcina separada de la misma manera! ¡O la región entera!

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43 thoughts on “¡Todavía con Vandenbroucke!

  1. Consulta al foro, no solo a Sergio, por sus excelentes conocimientos bibliográficos, tanto aquí como en PM (fue muy interesante la lectura recomendada a ese lado de “Gérmenes, Armas y Acero”).

    Me llaman la atención los dos libros de Guillaume Martin, pero debido a la situación económica podría comprar uno. ¿Recomiendan sus libros, y de escoger uno, cuál escogerían?

    Muchas gracias por los consejos. Debo decir que también me llamaba la atención este de Vanderbroucke, pero si se consigue edición en inglés del de Sergent, se hará el intento.

     
    • Hola, no creo que haya edición en inglés de ese libro, es muy libro-fan para belgas, con muchas fotos y tal. El de Vandenbroucke que reseño no está mal, pero realmente no es un libro de ciclismo, es un libro de un yonki que practicó ciclismo seis años, los que van de 1994 a 1999. Es demasiado escabroso, y morboso.

      Los de Guillaume Martín tampoco los recomendaría, son un poco autoayuda.

      Ya que lo cito en el post, te recomiendo La Gaya Ciencia de Nietzche. Lo puedes leer a cachitos, parar, pensar, volver a leer un poco, parar, pensar, y seguro que lo encuentras en Colombia a un precio muy asequible.

       
      • Muchas gracias, Sergio. No voy a negar que algo que ayudó para que comprara a Diamond es que lo encontré en edición económica junto con libros muy inesperados (caso, la historia de la Primera Guerra Mundial por Churchill en un solo ladrillo). Probablemente el de Nietzsche también lo encuentre en una editorial de bajo costo.

         
  2. Los ingleses y su gusto por las biografías, en las librerías te puedes encontrar cosas sorprendentes…

    En cuanto al carril bici de la infografía, eso es una trampa como un piano.

     
    • Para el ciclista es peligrosísimo, pero qué vamos a decir: Aragón produce noticias sonrojantes todos los días, y se creen europeos.

       
  3. Lo del carril bici no tiene nombre. Cualquiera que haya circulado por esa carretera sabe que es muy tranquila y segura, debido a que es la alternativa a la autovía, donde está concentrado el tráfico.
    Qué manía de segregar la circulación de bicis, cuando el avance sería que todos los conductores aceptaran y respetarán a las bicicletas como un vehículo más. Lo único que van a conseguir es que las bicis tengan que circular en fila India, sin poder ir emparejados en grupeta, que es como más seguro se va.

     
  4. “No deja de ser la misma estupidez que llamar Superman a un ciclista colombiano dopado o Purito a un enano andorrano.”
    Celebro no ser el único al que llamar “Superman” a un tipo de 1,64 y bastante tirillas le resultaba delirante.

     
  5. Hay cierta saturación de libros ciclistas, pero casi todos abordan los mismos temas. Parece como si la burbuja de la literatura ciclista estuviera a punto de estallar (o hubiera estallado ya). Sobre el de Guillaume Martin que comentan más arriba, seguramente será bastante mejor en su versión original (sin ser tampoco nada del otro mundo), y no en la traducción al castellano.

     
  6. Los aficionados españoles siempre, siempre, siempre asociarán a Vandenbroucke con Ávila y aquel ataque en La Vuelta ’99. Cuando se levantaba del sillín era impresionante.

     
    • Es que fue una puta marcianada. Empezó desde abajo y llego solo arriba. No se vosotros, pero no he vuelto a ver nada igual.

       
      • Es muy recordada, y con justicia. Sin embargo, vista la trayectoria posterior de VDB, se debería ver con otros ojos. Con los de la WWF.

         
        • Siempre repito que cuando alguien menciona “clase” o “elegancia” refiriéndose a un ciclista, cierro los ojos y veo esa subida.

           
        • El aficionado español no lo recuerda, más aún porque por entonces no había apenas clásicas televisadas, pero el ataque en La Redoutte que referencias en la foto, en su ’99 de EPOca, es todavía más marciano. Deja a Bartoli literalmente como una colilla.

           
          • Los dos son legendarios, yo prefiero el de Bartoli por cómo deja aplastados a la pinza de la ONCE compuesta por Jalabert y Zulle, nada menos.

             
    • La carniceria de navalmoral, https://m.youtube.com/watch?v=t8MOQuF4_BI

      Subia navalmoral esperando para tirar de ullrich, que eran amigos y tenian un acuerdo, pero en cuanto abria gas se quedaba solo, cual moto de television, despues les espero en la cima para proteger a ullrich, y despues solto un hachazo en las murallas de avila para ganar la etapa que le arranco las pegatinas a zarrabeitia que habia hecho un gran ataque previo y le paso vandenbroucke a zarrabeitia como si fuera un cicloturista este ultimo.

      Los medios de la EPOca por supuesto vendian el gran estado de forma y las buenas cualidades innatas que tenia y con eso lo explicaban todo, porque el dopaje era cosa del pasado, como ahora.

       
      • Salió como máximo favorito en el Mundial de Verona 99, y después pasó lo que pasó. Se cayó y le dolía la muñeca, pero preparó la carrera con EPO en casa de Lelli, en Toscana.

         
    • Uno de mis momentos favoritos del ciclismo. Los comentarios de Pedro González y la incredulidad de los actuales lo hace mejor.

       
  7. Muy buena entrada sobre el libro .el autor se basa mucho en un documental muy recomendable del canal Canvas titulado je ne suis pas dieu .Esta en Youtube y el libro sigue más o menos el guión del documental.Aparece todo el clan con el doctor mabuse,Nico mattan,gaumont que en paz descanse…El mejor libro de ciclismo sigue siendo una dura carrera de kimmage.

     
  8. Hola a todos, ¿alguien me podría recomendar un buen anuario de ciclismo de este año?.
    Muchas gracias.

     
  9. En la lista de deportistas noruegos de éxito reciente te has dejado al tenista, numero 2 del mundo, que entrena en la academia de “nuestro” héroe nacional

     
  10. Al final no hubo retiro de Nairo Quintana, pero la sensación que da es de un ciclista acabado que no quiere reconocer que está acabado. Mucha discusión sobre lucha, sobre ambiente enrarecido, no pocas menciones a un complot en su contra.

    Ahora, quisiera que vuelva, pero no veo cómo va a volver si los últimos 6 meses han sido una pelea interminable con su equipo, la UCI y llegando hasta el TAS. Recordé los posts en este sitio cuando los procesos de Contador y Valverde, con una diferencia: hoy, con jurisprudencia clara, no hubo más que confirmar y un proceso de años se recortó a pocos meses.

    A ver si un día veremos a Nairo haciendo algo más que subir los altos de alrededor de Tunja.

    Saludos.

     
  11. El libro que mencionas de “La Saga” podrá tener continuidad, pues el futuro nieto de Vandenbroucke será a su vez hijo de otro campeón belga, Merlier: ¿tendremos otro Van der Poel, un nuevo elegido por ser mezcla genética perfecta de campeones?

     
    • A saber. Aquí lo que interesa, y por eso le dedico un párrafo en el post, es ese clima cerrado de familias belgas, con primos casándose con la madre de un pariente, y cosas así. Suena todo a demasiado enfermo.

       
      • Si, yo en general no tengo un gran concepto de los belgas. Siempre digo que los pocos belgas que he conocido “normales”, se han quedado a vivir en España.

         
  12. Lo del carril bici lo podria encontrar aceptable en una travesía o avenida cortita y de alta densidad de tráfico con velocidad…es decir, en zonas en las que se esté usando la bici como medio para desplazarse, no como práctica deportiva.

     
  13. Entre Sabiñánigo y Jaca hay un tramo de autovía que descarga buena parte del tráfico motorizado, la carretera nacional, que apenas se usará cuando esté acabada la autovía Huesca-Pamplona, una carretera secundaria recta y en buenas condiciones que atraviesa un par de pueblos y que discurre casi paralela a la nacional, y una bonita ruta por camino asfaltado que atraviesa un bonito bosque a los pies de Peña Oroel. No se me ocurre lugar más absurdo para gastar el dinero en un carril bici.

     
  14. Offtopic (o no, vaya usted a saber), por si te interesa, Sergio:
    https://baskonia.elcorreo.com/baskonia-suspende-temporalmente-hernry-control-antidopaje-20230125180942-nt.html

    Las comparaciones con el ciclismo son odiosas, de nuevo: que si orina sintética, que si no concluyente, que si informo al jugador y al club 15 días antes de hacerlo público, que si el club apoya al jugar y recurrirá a la justicia ordinaria pero “a la puta calle”, que si pobrecito…

     
  15. Igual mi opinión es muy impopular, pero respecto a Vandenbroucke, pues lo considero un politoxicómano, al nivel de Pantani o Jiménez. Cuando murió, no sentí ningún tipo de pena, igual que tampoco la sentí cuando murió Pantani. Sí que la sentí cuando murió Jiménez, a pesar de ser mucho más mostrenco que los otros dos, no haber ganado nada fuera de España, y ser cliente de Eufemiano (igual que su compañero Mancebo).

     

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