Cambiar un nombre para no cambiar nada

Cualquier seguidor habitual de este blog sabe la aversión que tengo a uno de los temas estrella en el mundo del ciclismo: hablar de lo mala que es la UCI, de sus mandamases, de sus proyectos, de su gestión o de sus finanzas. Todos estos temas, que se pueden resumir en uno (“la UCI”), consumen toneladas de papel y miles de horas y bytes en el resto del planeta ciclista, planeta del que una vez más me declaro satélite observador orbitante.
No estaba, desde luego, entre los que saludaron el advenimiento de Brian Cookson como un acontecimiento planetario que iba a rescatar a la UCI de las garras de unos cuantos facinerosos. A mí la UCI me parece igual de corrompida que el resto del ciclismo o el deporte profesional en general, y su corrupción es estructural: haría falta un cambio cultural para combatir el enquistamiento que han obtenido las peores prácticas en el órgano de gobierno del ciclismo, y no un simple cambio nominal.… Leer más