Stybar, digno ganador de Strade Bianche

Para analizar la novena edición de Strade Bianche, la carrera iniciada en 2007 con una de las pocas victorias profesionales de Kolobnev, hay que diferenciar -como tantas veces en el ciclismo- entre lo que es pura y dura propaganda, y la carrera en sí misma. Lo primero es abundante, extenuante, con vago vínculo con la realidad y lo segundo es que es una carrera tirando a normalita, con duración de etapa de Gran Vuelta (apenas 200 km.) y que en su nómina de vencedores incluye al ruso antes citado, al kazajo Iglinski, el sueco ese retirado con 30 años o a Moreno Moser. Todos corredores de probada trayectoria, y de los que no se acordará ni su familia pasados unos años.
Se llega a leer que Strade Bianche es “el sexto monumento”, lo que es una tomadura de pelo, y un menosprecio bastante grave a carreras como la Gante-Wevelgem. ¿Que atractivo tiene Strade Bianche?… Leer más