¿Gilbert como sucesor de Evans?

En menos de 24 horas habrá un nuevo campeón del mundo. Los dos únicos campeones que disputarán la carrera son Oscar Freire y el vigente maillot arcoiris, que ha honrado el maillot a lo largo y ancho de la temporada: tercero en Tirreno, ganador de la F-V, etapa y liderato en el Giro, y líder en el Tour. Se llama Cadel Evans y, como el año pasado, el Mundial se disputa al lado de su domicilio. En aquella ocasión fue en Mendrisio y esta vez en Geelong, donde tiene su casa en Australia y donde ha dicho que se irá a vivir cuando acabe su trayectoria profesional.
Sin estar descartado un nuevo triunfo, no está en la nómina de máximos favoritos al triunfo final. El principal en todas las apuestas y entre sus compañeros es el belga Phillipe Gilbert, sexto el año pasado pero cuyas tres victorias este año llevan a engaño: cuando un final es en cuesta y en la distancia del Mundial (260 kms.)
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“Los Alpes serán sólo de desgaste”

El pasado 16 de junio escribí esto: “Contador dice que el día de la Madelaine en el próximo Tour no pasará nada, a pesar de los 4.500 metros de desnivel acumulado, de salir de un día de descanso -petardazo de algún favorito asegurado- y del complicado descenso a meta. Pues eso, que no pase nada”. Lo dijo aquí y a todo el mundo le pareció de lo más normal: lo habitual cuando te rodeas de palmeros y tu equipo es una banda amigos que entra por detrás en las etapas bebiendo refrescos.

Desde el inicio de su carrera deportiva las declaraciones de Contador son una mina inagotable de barbaridades, fanfarronadas y destellos de su personalidad, bien patente cada temporada que pasa. El día de la Madeleine ha llegado y ha dejado la carrera patas arriba, con sólo dos favoritos al triunfo final. “Los Alpes serán sólo de desgaste”. Ya. Resulta que ha pasado una etapa de escabechina como hacía años que no se veía.… Leer más

Thor Hushovd, un caballero del pavés

Thor-HushovdA 30 kms. de meta, y con una fuga en marcha digna de la Roubaix -corredores eclécticos, no muy protagonistas, salvo un canadiense que dará que hablar en este Tour-, se armó lo que todo el mundo esperaba de la etapa con tramos de pavés. Un corredor habituado a besar el asfalto, en tal medida que ya lo había hecho el día anterior, se fue al suelo en pleno tramo de adoquines y, además de dejarse la clavícula y la carrera, realizó la primera selección del pelotón.

El corredor no era un Don Nadie: nada menos que Frank Schleck, maillot amarillo en 2008 y 6º final, y 5º el año pasado, el corredor más decisivo en montaña. Se puede decir que su sacrificio no fue en vano a pesar de que su ausencia condicionará todo el devenir de la carrera. Su hermano Andy, que también se fue al suelo ayer y fue indultado por el pelotón, se marchó por delante hábilmente guiado por el Señor de los Adoquines -y también de los plantes- Fabian Cancellara.… Leer más

Cancellara gana su cuarto prólogo del Tour

Ya está en marcha una nueva edición del Tour de Francia. En el prólogo de Rotterdam sólo salieron 197 corredores, tras la baja de última hora del español Xavi Florencio. El corredor del Cervelò fue excluído por su propio equipo tras haberse tratado con un producto con efedrina sin haber avisado a los médicos. Al parecer, la dolencia eran unas hemorroides, una dolencia que está adquiriendo tintes de plaga en el pelotón.

Una pena para el discreto corredor tarraconense, que merced a la sobreexposición mediática del Tour, quedará marcado de por vida por este episodio, un poco como le pasó a Txema del Olmo en 2001. En todo caso, este excesivo castigo mediático no es óbice para disculpar la extrema negligencia de un corredor que no es precisamente neoprofesional, a no ser que se trate de otra cosa y la típica operación de camuflaje en el ciclismo. Y más en un equipo que lleva una temporada muy mediocre.… Leer más

Corona para Garzelli, ciclismo limpio en auge

Hala, ya pasó el enésimo capricho de Zomegnan. Tras la edición de 2006, cuando no se pudo subir porque llovió, el empecinado italiano volvió a Plan de Corones en 2008 con una cronoescalada ganada por el señor de la foto, actualmente dedicado a sus labores por problemas de dopaje. Dirán lo que quieran, pero yo no veo mayor espectáculo en una cronoescalada de 24% de pendiente que en una del 13%, porque no creo que sea un ejemplo ver a profesionales pedaleando en el aire con desarrollos de 34×29.

Mañana leerán lo de “éxito” y “espectáculo”, pero desconfien: ni siquiera con la cutrez inenarrable de dedicar cada curva a campeones del ciclismo arbitrariamente escogidos (¿Anquetil? ¿Italia? ¿Cronoescalada? ¿y Fuente qué?) conseguirán que esta cuesta de cabras se parezca al Tour de Francia y particularmente Alpe D´Huez en nada: ayer había gente -una línea estrecha- desde el km. -7 a meta, antes no.

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¿Medir a Basso? Quizás no haya sido buena idea…

Los italianos han pasado de quejarse por no tener una etapa a ganar las cuatro últimas disputadas. El Liquigas, el equipo de Pellizotti, ha ganado las dos últimas, ambas de montaña y con dos corredores diferentes, que entrenaban con su compañero sancionado en Tenerife y Livigno. Graham Watson, conocido fotógrafo de muchos años, dice que este Giro ya está a la altura del de 1988 o el de 1994, cuando aún queda una semana. A mí me parece que todo es ciclismo mendaz y cínico, wrestling con la propaganda habitual.

El viernes se llegó a Cesenatico como homenaje a Marco Pantani, ciudadano italiano fallecido por sobredosis en 2004, cliente de Eufemiano Fuentes y cuya vida deportiva no admite ninguna aproximación racional. La zona también es escenario de la marcha cicloturista Nove Colli, por lo que tras lo de Strade Bianche (di merda) se puede afirmar que el ciclismo profesional está siendo superado por los que, desde el amateurismo, demuestran tener más vista para el negocio: mientras un pelotón profesional únicamente puede poner a 200 corredores, los organizadores de esas populares excursiones llegan a contar con 10.000

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Bajo el barro no hay ciclismo

Llueve mucho estos días por Italia central: el Tíber no llevaba tanta agua por estas fechas desde hacía 50 años, más o menos la época a la que hay que remontarse para encontrar imágenes de ciclistas embarrados de la cabeza a los pies, el dudoso y decadente espectáculo de este sábado en Toscana.

Se frota las manos el organizador, que a buen seguro ha incrementado el famélico share de los primeros días (las primeras etapas han llegado al 5%, cifras de badminton), gran parte de los aficionados y los ciclistas que han sacado ventaja de esta indecencia prehistórica. Y suerte que no se ha desgraciado nadie importante, porque entonces asistiriamos al típico teatrillo de lamentelle italianas.

La vergüenza se veía venir. A 32 kms. para meta, y justo antes de afrontar el primer tramo de caminos de barro, se cayó el líder de la carrera. Se fue al suelo Scarponi, un especialista en besar el asfalto, y ahí se llevó al pobre Nibali, todavía con su maglia rosa brillante.

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En la tierra de los canales y las caídas

En estos tiempos extraños que nos ha tocado vivir la bicicleta es símbolo de progreso y las clases acomodadas la adoptan como método de desplazamiento en los países avanzados. En esos países el coche pierde preeminencia y las carreteras se llenan de obstáculos a su velocidad y libertad de movimientos. El ejemplo es Holanda, país donde el Giro de Italia ha consumido sus tres primeras etapas.

En las calles de la capital de este país ejemplar en muchos sentidos se disputó el prólogo. Fueron ocho kms. y pico por la zona sur de Amsterdam, disputados en el tradicional clima del Mar del Norte: 9º grados, cielo gris y llovizna perpetua. La victoria fue para Wiggins por delante de un completamente desconocido corredor llamado Bookwalter, que marcó el mismo tiempo que su capitán Evans. Las diferencias entre los favoritos estuvieron dentro de lo normal y no hubo que lamentar ningún accidente.
A los escribas del gremio ciclista les encantó destacar la preeminencia de los corredores anglosajones y asimilados en los primeros puestos de la clasificación, cuando la noticia hubiese sido justo la contraria: que algún español (sólo doce partipantes en esta edición), italiano o francés se hiciese un hueco.
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Había que llenar la foto con lo que fuese

En caso de duda, siempre nos quedará il senso del bello italiano. Tras empezar los últimos Giros en sitios como la Costa Esmeralda de Cerdeña, la bellísima Palermo y Venecia, la gran carrera italiana realiza la presentación de esta edición en el magnífico edificio de la Bolsa de Berlage en Amsterdam, uno de esos escasos edificios que acaban cogiendo el nombre del autor. Su gran salón acogerá a los ciclistas bajo su decoración art-noveau, refugio del ajetreo de la calle Damrak y la cercana Estación Central.

La edición 101 del Giro no comienza con muy buenos augurios. A un recorrido pésimamente ideado se une la reciente exclusión del candidato número uno a la victoria final, la propaganda habitual (lo de que será la carrera más limpia de la historia, que se harán 520 controles y se regalarán 1000 piruletas) y la baja participación. Tan mal está la situación que ni siquiera el propio organizador es capaz de ver las muchas virtudes que puede tener su carrera y prefiere poner todas sus esperanzas en el futuro y en un chico que sólo representa el pasado.
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La Flecha era Evans

Y eso que decía que no estaba tan fuerte como hace unos años y que su objetivo es el Giro. Ya en la Amstel anduvo fortísimo -en teoría para ayudar a Kroon- y hoy ha logrado una victoria incontestable en la Flecha Valona, pegándose el gustazo de dejar de rueda a Contador, el mismo que le hizo la pinza junto a Valverde en el Dauphinè 09. Felicidades Cadel.

A su labor de pionero del ciclismo australiano (el primero que sube al podio del Tour, el primero que gana un Mundial, ahora el primero que gana una clásica belga) une la de dar la primera victoria a su equipo, el neonato BMC. Y tampoco es mal detalle -yo no recuerdo cuando fue la última vez- que un campeón del mundo gane una clásica de las Ardenas. Es más: el año de campeón del mundo suele transcurrir sin victorias o con victorias pírricas.
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