En la simpática imagen vemos a Ibán Mayo en su gesto más característico desde que es profesional: abandonar en las grandes vueltas. Su otro elemento denominador es caerse, pero como aquí interviene el azar, tampoco hay que hacer sangre. Aunque cuando ya se repite tantas veces la palabra que venga a la cabeza sea “torpe”. Muy bien. Entonces, ¿cómo es posible que este auténtico pupas del ciclismo puede ser favorito a ganar algo?
Ibán Mayo estrena equipo esta temporada. Históricamente vinculado al Euskaltel, del que llegó a ser su abanderado incluso después de la detención de Jesús Losa, el ciclista vizcaíno compite ahora con los colores del Saunier Duval. La escudería amarilla, el mismo equipo que lleva esta temporada 14 victorias y un sinfín de resultados variados y extraordinarios. Él prólogo de Niza con Millar, la Vuelta al País Vasco con exhibición DisneyLandis de J.J Cobo (no confundir con el fabricante de motos, aunque por el rendimiento…), Ventoso papándose tres etapas seguidas en Castilla-León y cuarto en Wevelgem, la bizarría de Jesús del Nero haciendo undécimo en Flandes (mejor resultado de un español en un siglo) y batiendo al sprint a Boonen, Burghardt y, si se prestase, a Van Looy…Mejor no les hablo de Riccó, el del ematocrito ballerino, el que se pasó todo el año 2005 en aficionados sancionado por sus extraños valores hemáticos, para los que afortunadamente ahora tiene un certificado médico ad hoc.… Leer más