Segunda París-Niza para Jorgenson

Hubo muy poca cosa en la París-Niza 2025, una edición que será recordada por las penosas condiciones meteorológicas que padecieron los ciclistas -y tampoco para tanto-, sus caídas y quizás, quizas, por el ganador, un americano con una calculadora en la cabeza, y que ha visto su camino expédito.

Una situación bastante diferente a la vivida en 2024, cuando ganó el último día y no pudo lucir el maillot amarillo salvo en el podio de Niza. Este año su mayor rival estaba en su propio equipo, dado que Vingegaard quería ganar la carrera, y el Jumbo lo había alineado para que se quitase el mal sabor de boca de la paliza que le dio Pogacar en 2023.

Es algo típico en el equipo holandés, heredero del Rabobank, y dentro de poco de nuevo con el mismo patrocinador: “en este equipo siempre hay un plan B”, dijo una vez Freire, bien sabedor de cuando enviaban a Tankink por delante, muchas veces desbaratando planes.… Leer más

Kuss te envía un kiss

Ni el más optimista pensaba que en la ascensión al Pico del Buitre (Teruel) pudiese pasar algo. El único precedente, de 2019, se saldó con una mierda de etapa donde el pelotón regaló la victoria a una de las peores fugas posibles -una con dos corredores del Burgos, patrocinador de la carrera y con tres positivos-, y acabó ganando un ciclista que provoca pena y compasión, y aún más después de lo que hizo, como mendigar una PlayStation porque su cerebro de chorlito (el gorrión) no le da para más.

Ayer fue infinitamente mejor; de hecho, fue una gran etapa de ciclismo, inesperada y sorprendente. En el pelotón corría el rumor de que el Quick Step tenía cagalera y otras dolencias no especificadas, e incluso Bagioli tuvo que abandonar. Eso, y lo extremadamente repugnante de las dos anteriores etapas -sendos sprints para Groves, después de dos fugas del día ridículas a cargo de anónimos-, espoleó al pelotón, donde no se formó la fuga hasta el  km.Leer más