El ciclismo retrocede a 2005

A tremendos bostezos, caídas de mandíbula y somnolencia general transcurrió la primera etapa de montaña del Tour. Por decirlo de una manera clara fue el regreso de la hégira imperial de Armstrong, de la que todo el mundo recuerda su record elefantíasico de siete Tours seguidos pero rara vez se evoca que varios de sus gregarios después intentaron a su vez ganar el Tour, visto el rendimiento que lograban tirando del carro.

Que después cayesen víctima de los controles antidoping Heras, Hamilton, Landis o La Beltraneja –este último simplemente quería ganar algo, tan del olivar que era- no tiene nada que ver, puesto que la leyenda se forja como se forja y la vida esta hecha así: al tran-tran del ritmo que impone la máquina de Armstrong. Hubo una escapada que alcanzó los ¡13 minutos!, porque en un año que no hay bonificaciones este pequeño tic de los favores y compromisos de la empresa del cowboy y su testaferro belga se acusa más: si Boogerd o Totsching lograron etapas gracias a la magnanimidad del equipo locomotora ¿por qué Brice Felliou, 23 años, no va a obtener lo mismo?… Leer más