El problema de las multitudes
Ya empezó la Vuelta en Holanda, y los calificativos unánimes son que ha sido un éxito. La victoria en el prólogo fue para Cancellara, que sacó prácticamente 2″ por km. al segundo clasificado, Tom Boonen. Entre los diez primeros, más que especialistas, lo que había era sprinters, a los que la asociación de velocidad con el circuito motociclístico -y las bonificaciones- les hizo exprimirse por encima de lo habitual.
Cayeron tormentas en el circuito y Barredo se cayó de la rampa de salida, mientras muchos otros corredores se veían obligados a realizar trazadas imposibles para evitar las partes más mojadas. El aspecto fue desolador: como si en vez de ser bicicletas fuesen motos, la organización no permitió que la gente se agolpase en las vallas y los ciclistas parecía que estaban pedaleando en el desierto, con tanto asfalto y nadie en el recorrido. O sí, se oían los gritos cuando pasaba un holandés o asimilado (corredores del Rabobank como Freire o los luxemburgueses), pero la constancia de que había multitudes provenía únicamente de los nada frecuentes barridos que se hacían a una grada, las más poblada, porque las otras estaban vacías.… Leer más